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El genio del futbol no volverá a salir de la lámpara con el uniforme de Argentina. Lo informó después de fallar un penal que lo perseguirá por siempre y llorar su amargura de no haber podido ganar un título de alto nivel con la selección de su país. A sus 29 años, Lionel Messi juntó terremoto con maremoto. Una nueva frustración de Argentina como equipo pese a la brillantez mostrada en el torneo por su astro, y el retiro de este buscando cómo liberarse de tanta presión. Romper las cadenas de la incomprensión y escapar a tanta envidia en busca de paz, tiene sentido. 

Fue una decisión previamente meditada, incluyendo astucia dentro de la humildad, diría yo. Con sencillez, Messi expresó: “Para mí, terminó la selección. Ya lo intenté mucho, me duele no ser campeón con Argentina y me voy sin poder conseguirlo. Es increíble, pero no se me da”. El astro, que lo dio todo en esta Copa América Centenario, deslumbrando como siempre, moviéndose en un nivel superior, estaba nuevamente frustrado, en el ombligo de los cuestionamientos, como si fuera el gran culpable. Tercera final perdida consecutivamente, una en Copa del Mundo y dos en Copas América. Tres partidos sin gol por parte de su equipo y con solo uno en contra, el de Goetze, frente al equipo de Alemania. 

Injustamente aguijoneado

Argentina, el Barcelona, el futbol mundial, no tienen otro Messi, ni siquiera una aproximación. Pero es jugando para Argentina que se siente aguijoneado injustamente, y es normal que se encuentre harto de tantas críticas pese a entregar su máximo esfuerzo, llevando al equipo gaucho a finales que sin su aporte serían improbables. No hay que permitir que los sufrimientos envejezcan, ni que otros arruinen tu vida. No cuando has tratado de ser útil para una causa de diferentes maneras, seduciendo con el hechizo de tu fantasía, convirtiendo lo inverosímil en rutina, provocando asombro burlándote de todas las leyes, incluyendo la de la gravedad, agotando adjetivos con la cegadora brillantez de tus actuaciones. Y estando harto, este artista verdaderamente excepcional decide retirarse de la selección.

Y entre esas incomodidades, está la envidia de Maradona por el protagonismo que Messi ha conseguido con una proyección mediática ilimitada. 

No lo entiendo. Es como escuchar a Michael Jordan minimizando o subestimando a LeBron James y Stephen Curry. No fue Messi, callado, introvertido, siempre a distancia, quien inventó la comparación con Maradona. Lionel disfrutaba con ser un genio en crecimiento, no retando a otro que ya escribió su historia. Fue por Messi que Maradona dijo del equipo argentino “si no ganan la copa, que no regresen”, como si él se quedó a vivir fuera del país por haber regresado tres veces con las manos vacías en Copas América. Eso llevaba una carga de mala intención, nada extraño en Maradona, quien ganando una Copa del Mundo, se siente más que Pelé, quien ganó tres y fue un jugador impacto en la copa de 1958 a los 17 años, no frustrado como salió Diego en 1982 en el Mundial de España, rumbo a los 22 años. La  molestia de Maradona, tan cercana a la envidia, es obvia, pero Messi nunca responde, colocándose encima de eso.

¿Por qué culparlo?

Si desde tu debut en la selección mayor en el 2006, te has entregado de cuerpo entero, siendo en por lo menos el 80 por ciento de los partidos en los que participas con Argentina, el mejor jugador, como lo fuiste en cada uno de los que disputaste en esta Copa América, incluyendo el último ¿por qué no vas a poder retirarte después de más de 10 años, con la sencillez que lo has hecho, admitiendo que intentaste ir más allá y no pudiste?.

Chile advirtió 48 horas antes cómo iba a presionar a Messi. Con dos hombres y un escalonamiento cuando tuviera la pelota, y con un hombre vigilándolo cuando el equipo chileno manejara el balón. Pese a eso, Messi, sin el acompañamiento requerido y sin que sus compañeros aprovecharan ventajas numéricas y de espacio para maniobrar con ese marcaje, se sintió en el desierto. Fue una inutilidad del equipo, que Chile si aprovechó aunque sin marcar. Falla Higuaín y el culpable es Messi; falla el Kun y es culpa de Messi; falla Messi y la tierra tiembla, se abre el piso y se siente tragado. Si sientes que no das más, ¿por qué no decir hasta aquí?

Claro que me gustaría que rectificara y seguirlo viendo con la selección, pero después de tanto tiempo, entiendo su decisión. Repito, no hay que permitir que los sufrimientos envejezcan, ni que otros arruinen tu vida.

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