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Byron “El Gallito” Rojas (17-3-3, 8 nocauts) pasó de tocar el cielo en Sudáfrica a hundirse en el infierno de Tailandia. De hacer una primera parte de pelea convincente, encaminándose a una victoria que parecía segura, a caer en el juego de CP Freshmart (13-0, 6 nocauts), enredándose completamente sin encontrar variantes, olvidándose de los destellos que mostró al inicio del combate, dejando de combinar, volviendo a convertirse en el muchacho estático, robotizado de las piernas y limitado técnicamente.

El nica no merecía perder, al margen de que falló en su plan en los últimos 6 asaltos, debía llevarse una victoria o al menos un empate. Pero se necesita un poco más para ganar en Tailandia, cualquier resultado estrecho es una derrota segura en las tarjetas de los jueces, quienes le cobraron factura al “Gallito” con puntuaciones idénticas de 115-113. Rojas sucumbió por decisión unánime viendo cómo su reinado de menos de 3 meses se evaporó de sus manos.

Mostró mejorías

Decir que Rojas no exhibió mejorías en su boxeo es criticar sin argumentos. Esas seis semanas con Rigoberto Garibaldi en Panamá se evidenciaron en los primeros 6 asaltos. Byron no salió a especular, no hubo round de estudio, se fue encima del tailandés como un torbellino.

El muchacho carente de recursos empezó a ejecutar combinaciones constantemente. El uso del jab, ganchos, y upper de izquierda prevaleció a favor del nica, quien también mostró movilidad para defenderse. En el segundo asalto, un choque de cabezas accidental provocó un corte en la ceja izquierda del tailandés. ¿Qué más se puede pedir en solo el arranque de la pelea? Byron no solamente tenía el dominio de las acciones, adueñándose el centro del ring, sino que podía aprovechar esa herida y explotarla para disminuir más al rival, sin embargo, no lo hizo. 

En el tercer asalto, el tailandés salió con más determinación. Su mano izquierda empezó a hacer daño en la humanidad del nica, que sacó el round, pero no fue dominante como en los dos primeros. Freshmart empezó a mejorar en el cuarto, el nica dio algunos chispazos, pero quizás no fueron suficientes para acreditarse el episodio. 

  • 17 victorias,  tres derrotas y tres empates es ahora el récord del “Gallito” Rojas.

Empiezan las mañas

A partir del quinto, la llama del nica comenzó a extinguirse. Freshmart se dio cuenta que no tenía los recursos para vencer a Rojas y apostó a un cambio de estrategia, sucio pero efectivo. El nica ganó el asalto, sacó a relucir sus upper y fue allí cuando el tailandés empezó a amarrar y golpear. 

El sexto round no tuvo mucha acción. Los golpes empezaron a desaparecer, Freshmart amarró y logró prevalecer sin atacar demasiado, apenas dando pellizcos. En la esquina, Garibaldi mandó a Rojas a tomar distancia, dio órdenes de que utilizara más el jab, ese golpe que tan buen efecto hizo en los primeros rounds. 

Pero a Byron se le olvidó en unos minutos lo que aprendió en Panamá, regresando al pasado, el peleador de marzo que solamente con bravura y oxígeno le quitó el cetro a Hekkie Budler. Del séptimo al décimo segundo asalto el libreto del combate no cambió, Freshmart amarraba, Byron desesperado intentaba soltarse, recibiendo un leve castigo pero sin mostrar variantes.

Perdió el control

En el noveno asalto Byron ya había perdido el rumbo fijo, estaba desorientado. La evidencia es que en uno de los amarres empezó a tirarle cabezazos al tailandés, el nica estaba desesperado por el boxeo sucio de su rival. De los últimos 6 rounds, Rojas debió ganar al menos 3. Dos de las tarjetas de los jueces reflejaron eso, pero irónicamente vieron que el tailandés fue mejor en el arranque del combate.

Byron pudo dar más. La falta de experiencia pesó demasiado. El obviar las órdenes de Garibaldi le pasaron factura. El resultado quizás no fue justo, pero en Tailandia se necesita ganar con autoridad para no exponerse a resultados discutibles.  

  • 115-113  fue la puntuación de los tres jueces a favor de CP Freshmart sobre Byron Rojas.


 

 

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