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Cuando él entró al desafío todo el misterio había desaparecido, el marcador de 10-1 era contundente, pero él le dio otro giro a la historia, salió del anonimato y se convirtió en el protagonista de una tarde memorable. Parado en el cajón de bateo, no daba señales de ser una seria amenaza, sin embargo, tras conectar tres cuadrangulares en tres turnos consecutivos, remolcando seis carreras, escribió su nombre en el libro de la historia del beisbol nacional como el primero en lograr tal hazaña. Es de Chinandega, juega la segunda base y tiene por nombre César Díaz.

La primera vez que se posicionó próximo al pentágono, vistiendo el uniforme de las estrellas del Pacífico–Centro, fue en el sexto episodio. En la loma de los infartos estaba el zurdo Elvin García, quien nunca pensó que el muchacho salido de la banca golpearía con tanta furia uno de sus lanzamientos y que la pelota sería enviada más allá de la barda del jardín derecho. Era la carrera 12 y el sexto jonrón del juego, por lo que su bambinazo no causó tanto bullicio.

Sin embargo, decidido a provocar asombro y euforia en la multitud congregada en el estadio Chale Solís, de Matagalpa, volvió al cajón de bateo en el octavo episodio, revestido de confianza, creyendo en que podía repetir el swing con la misma fuerza y contundencia del turno anterior. El rival frente a él era Marlon Rugama, quien tenía la tarea de evitar que los dos corredores que estaban en las bases anotaran, pero falló en el intento y fue castigado sin misericordia por Díaz, quien envió la pelota, por segundo turno consecutivo, a un viaje sin regreso, remolcando tres carreras. 

La multitud aplaudió, gritó y recuperó el entusiasmo que se había perdido por lo abultado del marcador. Pero hacía falta algo más extraordinario para poner al público de pie, pues la hazaña de conectar  dos jonrones en un mismo Juego de Estrellas ya la habían logrado Próspero González en 1992, Freddy García en 1997 y Danilo Sotelo en 1998, según datos publicados en el sitio web del campeonato.

Se consagró

Un episodio más tarde, con los reflectores siguiendo cada uno de sus movimientos y con la masa a la expectativa de su swing, el muchacho se paró junto al home plate con la postura de un ‘bambino’ experimentado y con su mente enfocada en tocar las puertas del paraíso. El encargado de procurar frenarle era Junior Téllez, pero también fracasó, pues el novel bateador volvió a mostrarse agigantado y esta vez sacó la pelota por el jardín izquierdo. Se quedó viendo la trayectoria del batazo, soltó el bate con lentitud, como lo hacen los grandes jonroneros, y envuelto en un manto de grandeza empezó a correr las bases.

En otro cuadro del mismo acontecimiento, al escucharse el sonido del contacto entre la bola y el madero, la multitud se levantó y con gritos estremecieron el coloso de Matagalpa. Ahora sí se había consagrado, pues nunca antes un mortal pinolero había logrado tal hazaña.

  • 6 carreras remolcó Díaz en el Juego de Estrellas realizado en Matagalpa.

En una tarde memorable, no hubo manera de frenar a la fiera de Chinandega, que procurará seguir rugiendo en la segunda etapa del Germán Pomares.

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