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El brillo de Antoine Griezmann ha sido a ratos cegador, y su incidencia mayúscula para que Francia se extienda con vida y encendidas pretensiones a la final de esta Eurocopa todavía necesitada de un gran partido capaz de hacer temblar el planeta, pero todos sabemos que el Monstruo es Cristiano Ronaldo y que en su accionar, casi siempre decisivo, se encuentran depositadas las posibilidades de Portugal, que busca hoy su primera coronación en un evento de envergadura. No se trata de considerar la batalla Francia-Portugal como un duelo particular entre el agitado Griezmann y el destructivo Cristiano, pero es obvio, que siendo tan desequilibrantes de diferentes formas y capaces de mover montañas, serán perseguidos por aire, mar y tierra, intentando recortarles su agresividad.

Más importante que Cristiano Ronaldo para Portugal, ningún jugador en otro equipo, ni Griezmann para Francia. Una seria advertencia para el equipo local que busca su tercer título en Eurocopas después de los obtenidos en 1984 y en el 2000, es que tanto Portugal como Cristiano, han conseguido un crecimiento llamativo y llegan bien aceitados al gran reto. Lo mostrado por Portugal frente a Gales es un nada que ver como el equipo trabado, condenado a tres empates en la fase de grupos, terminando tercero ridiculizando los pronósticos, que daban por un hecho, sería cómodo líder frente a rivales apropiados para evitar dificultades.

EL FACTOR CRISTIANO

Cierto, Portugal todavía no le gana a un equipo verdaderamente grande, pero no es su culpa abrirse paso en una zona que le resultó pavimentada hacia la final, sin necesidad de imponerse a lo largo de 90 minutos en los primeros cinco juegos, una rareza y posiblemente otro récord para un finalista en Eurocopas. Es Cristiano, con dos actuaciones de ribetes espectaculares en momentos claves de vencer o morir, quien ha empujado a Portugal tan largo para estar en una final por segunda vez en estos torneos.

Su mayor impacto, lo provocó al sacar del hoyo a su equipo frente a Hungría con un magistral pase a Nani y par de estupendos goles, incluyendo un taconazo aprendido en el Harvard del futbol; y luego, ese cabezazo que se escuchó como ruido de trueno hasta en la Casa Blanca y el Vaticano, quebrando a Gales.

Con el impresionante inicio de Payet en esta Euro, la presencia de Pogba como la gran atracción del equipo y lo que se esperaba de Giroud en la línea de fuego, lo que ha hecho Griezmann es robarse el show con un rendimiento colosal, por encima de todas las expectativas sobre el aporte que podría ofrecer. Con Griezmann amenazante, Francia pretende coronarse por tercera vez. Antes lo logró en 1984, con su astro Michel Platini exhibiendo destreza y cañoneo, marcando 9 goles en solo 5 partidos, cifra récord para una Eurocopa que persigue Griezmann, aunque a distancia quizás imborrable con tres pendientes, misión hasta hoy imposible en una final para cualquier artillero, repitiendo con otra conquista en el año 2000, aprovechando el agigantamiento de Zinedine Zidane y la suma de esfuerzos de una constelación de estrellas para muchos irrepetible, con la capitanía del hoy entrenador Didier Deschamps.

LA PROEZA DE FRANCIA

Francia terminó en cuartos de final con lo milagroso de Islandia, sometiéndola 5-2, obviando problemas por los que atravesó su defensa abriendo espacio para cuestionamientos, y en semifinales, enfrentando al Campeón del Mundo Alemania, un equipo ganador de tres Euros que tuvo más tiempo la pelota y fabricó más oportunidades, logró imponerse sacando máximo provecho de un insólito penal por mano de Schweinsteiger, cobrado por Griezmann, y otro gol de este, empujando a las redes un manotazo frontal sin energías de Neuer. No fue Francia el equipo que ofreció mejor futbol en esa semifinal, pero, retando a la maquinaria germana, dejó mejor impresión en funcionamiento que Portugal frente a Gales, y juega en casa.

Ansioso de obtener un título con Portugal, podría ser el ahora o nunca para Cristiano, ganador de tres Champions incluyendo la de este año, pero desesperado por el agregado de una corona continental o mundial en torneo de selecciones nacionales. Es lo que le falta –igual que a Messi- al ganador de tres balones de oro, que parece tener asegurado el cuarto  aún sin ganar esta Euro, en vista que la Argentina de Messi no funcionó en la final de la Copa América, y que las cifras alcanzadas por Cristiano en el 2015-2016 son superiores, pese a tener la seguridad de haber visto en los últimos meses, lo mejor del catálogo de habilidades de Messi.

PORTUGAL AMENZANTE

A simple vista, Francia salta al tapete de las consideraciones como favorito. Umtiti, nueva adquisición del Barcelona, ha sido pilar en la defensa durante los dos últimos juegos, en tanto Pogba y Matuidi garantizan proyecciones para Payet, Giroud y Griezmann, pero el crecimiento de Portugal y sobre todo, la presencia del ‘Monstruo’ Cristiano, impiden subestimar al equipo luso, capaz de ofrecer hoy su mejor versión frente a la mayor exigencia. Esa agitación que le imprime al juego el joven Renato Sánchez, más la dinámica incansable de Nani, y la solidez que ha mostrado Pepe en el fondo, jugando casi sin fallas, le aseguran a Cristiano el apoyo conveniente en busca de la hazaña. Un gol más, que sería su décimo, es lo que necesita Cristiano para dejar atrás a Platini, con una diferencia, el francés los marcó todos en una Eurocopa, un récord muy difícil de tumbar.

Es factible que Francia y Portugal ofrezcan hoy el mejor futbol del torneo. Con el título en disputa, disponiendo los dos equipos del armamento necesario para lanzarse en busca de la victoria, la motivación alcanzando su máximo nivel, más el duelo particular Cristiano-Griezmann, uno piensa que atravesando el sendero de lo intrigante, disfrutaremos de un gran espectáculo.

 

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