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  • AFP

Los hinchas de Francia y Portugal en París y Lisboa, pero también en cualquier pueblo o ciudad de esos países, esperan ansiosos y con gran esperanza una victoria de sus selecciones en la final de la Eurocopa-2016, este domingo, horas antes del choque por el título europeo en el Stade de France.

Azul-blanco-rojo hasta en las uñas para las aficionadas francesas; verde y rojo para las portuguesas: banderas, gorros, bufandas y todos tipo de elementos para exhibir su afición, antes de un partido que tendrá puesto el foco en las proezas que puedan hacer Antoine Griezman por el lado francés y Cristiano Ronaldo por el portugués.

Impaciencia por el inicio del encuentro era la palabra que compartían los hinchas de los dos países, en sus sitios.

En Saint-Pol-sur-Ternoise, en Paso de Calais, el cura de la parroquia dio misa este domingo por la mañana con una estrella azul y roja sobre su atuendo blanco. "Compartimos muchos momentos difíciles desde los atentados, la crisis social y económica. Cuando hay momentos de alegría, la Iglesia también está presente", afirmó Pierre-Marie Leroy en la cadena de televisión France 3.

Hubo preparativos en todas las ciudades para este evento especial en Francia, que puede ayudar a "levantar la moral de los franceses" en caso de victoria, según palabras del presidente François Hollande.

En Rennes, en el centro de la ciudad, los hinchas reservaron desde horas tempranas sus lugares en las terrazas de los bares centricos. En Lille, Audrey, de 25 años, con un sombrero francés, llegó a las 11h GMT a la 'fanzone' de la ciudad para conseguir una buena ubicación: "Los últimos dos partidos no pude entrar porque había mucha gente... para la final nos hemos anticipado".

En la capital francesa, en el metro los gritos y cantos de los hinchas se hacían notar. El "Forza Portugal" respondía al "Allez les Bleus".

La 'fanzone' de París, instalada en los Campos de Marte, al pie de la Torre Eiffel, alcanzó su capacidad máxima de 90.000 espectadores y ha sido cerrada al público dos horas antes del inicio de la final, anunció este domingo la prefectura de policía de la capital francesa en su cuenta de Twitter.

"#Euro2016 La #FanZoneTourEiffel está completa. Ya no es posible acceder a ella", tuiteó la cuenta oficial de la policía.

La final arranca a las 19h00 GMT en el Stade de France de Saint Denis, en las afueras de París. La fanzone parisina abrió sus puertas a las 14H00 GMT, es decir cinco horas antes del inicio del partido, pero más de 90.000 hinchas han llegado vestidos con banderas, pelucas y bufandas con los colores azul-blanco-rojo, constató un periodista de la AFP, aunque también había hinchas portugueses en el sitio.

La prefectura de policía indicó que alrededor de 1.400 oficiales iban a desplegarse en ese sitio para garantizar la seguridad, y luego 3.400 policías custodiarán la avenida Campos Elíseos, donde suelen ir a festejar los galos sus grandes éxitos.

Panorama similar en Marsella, la ciudad loca por el fútbol, donde los Bleus sellaron su boleto para la final al vencer 2-0 a Alemania en semifinales.

Las autoridades que organizan y controlan la 'fanzone' de Marsella para que los hinchas puedan ver en pantalla gigante la final indicaron que aguardaban 80.000 personas. "Esperamos que la fanzone se llene completamente", indicó el prefecto de policía de Marsella, Laurent Nunez.

"Se ha desplegado un dispositivo de seguridad reforzado", añadió Nunez, precisando que "500 policías" formarán parte del operativo alrededor de la fanzone y en el centro de la ciudad.

La prefectura de policía recordó que estará vigente la prohibición de venta de alcohol para llevar y su consumo en la vida pública en esos mismos sitios.

 Lisboa quiere revancha 

"La adrenalina sube. Vamos a ganar", gritaban los hinchas lusos en Lisboa, confiados en por fin romper la hegemonía de Francia, su bestia negra a la que nunca vencieron en torneo internacionales mayores.

"Nuestro juego tal vez no es tan lindo, pero lo esencial es ganar. Sería triste que Portugal desperdicie una vez más la ocasión, como en 2004 contra Grecia", confía Paulo Pinto, de 43 años, fanático del Benfica, quien revela que no puede más con sus nervios.

Al igual que para el resto de los hinchas lusos, no hay duda: "Portugal va a ganar" y va a romper el trauma de la final de 2004, en la que cayó 1-0 contra los griegos y el joven Cristiano Ronaldo (19 años entonces) terminó llorando.

"Queremos lágrimas de alegría ahora. Doce años después de nuestra Eurocopa, es el momento de Portugal de ser feliz", había titulado este domingo el diario deportivo Record. "Es el partido de nuestras vidas. Vamos a ganar", pronosticó por su lado A Bola, la competencia.

Todo el país ha estado pendiente, incluidas las máximas autoridades del Estado.

Por ejemplo, el primer ministro Antonio Costa, quien irá al estadio junto al presidente Marcelo Rebelo de Sousa. "Grieten más fuerte aún +viva Portugal!+", escribió Costa en su cuenta oficial de Twitter, para luego poner algo de diplomacia en su mensaje: "Que gane el mejor".

En la plaza de Comercio de Lisboa, los hinchas llenaron su capacidad, vestidos con camisetas de Ronaldo y banderas rojas y verdes, con la idea de lograr las mejores ubicaciones frente a la pantalla gigante instaladas en la fanzone, en el centro de la ciudad.

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