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El romance entre el astro mundialista Ronaldinho y los aficionados guatemaltecos superó ayer a la histórica rivalidad del Comunicaciones y el Municipal, dos equipos con los que compartió el amistoso “Clásico de la Alegría” jugando casi medio tiempo con cada uno.

Unas 20,000 personas llenaron las gradas del estadio Cementos Progreso de la capital, para disfrutar en el césped del astro brasileño, que se mostró en repetidas ocasiones “muy contento” de estar en Guatemala y que agradeció, una y otra vez, el “cariño” recibido.

El capitán de la selección de Nicaragua, Juan Barrera, disputó 25 minutos del encuentro como compañero del exastro del FC Barcelona de España. El “Iluminado” ingresó al minuto 75, cuando el brasileño, que en la primera parte vistió el uniforme de los ‘rojos’, se colgó el traje de los ‘cremas’. 

Desde que llegó el viernes a Guatemala hasta que se retiró ayer de la cancha, los aficionados aplaudieron las pinceladas de buen futbol que ensayó ‘Dinho’, y que le permitieron dejar entre los guatemaltecos ganas de más.

Antes de iniciar, el ‘Gaúcho’ invitó a los asistentes a disfrutar y mostró su deseo de que en el futuro “las dos aficiones puedan volver a regresar” a estar juntas en el estadio.

Desde el año 2014, los partidos entre el Comunicaciones y el Municipal, los dos equipos más “mimados” del balompié guatemalteco, solo pueden ser presenciados por la afición del que juegue como local, debido a la repetición de incidentes violentos.

El último tuvo lugar el 27 de abril de ese año, cuando un joven de 17 años fue asesinado a golpes y puñaladas en víspera de uno de los clásicos.

IGUALADOS

El amistoso de ayer, sin apenas ritmo de juego y de un cariz marcadamente emotivo, terminó con empate a dos entre los dos conjuntos, en el que Ronaldinho vistió la camiseta de cada uno con el número 10 en la espalda.

Danilo Guerra adelantó al Municipal en el minuto 10, aunque diez minutos después Bryan Ordóñez empató para el Comunicaciones. Antes del descanso, al 36, los ‘cremas’ se adelantaban por medio de Jean Márquez, aunque en la segunda parte Gastón Puerari ponía el dos a dos definitivo.

El momento más curioso del partido lo protagonizaron tres espontáneos que saltaron al campo para acercarse al ídolo brasileño. En una de esas ocasiones, el campeón del mundo con su selección en el 2002 les pidió a los miembros de seguridad que dejaran que el joven pudiera sacarse una fotografía antes de que lo regresaran a las gradas.

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