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  • AFP

Francia vivió este lunes con sentimientos encontrados, por un lado, la amargura de la derrota frente a Portugal en la final de la Eurocopa-2016 y por otro, el orgullo por el avance del equipo y la satisfacción de haber organizado una competición en un contexto difícil.

Tras un año sombrío marcado por los atentados de noviembre de 2015 y los conflictos sociales y las huelgas, el país disfrutó de un remanso durante el campeonato, con la expectativa finalmente no concretada, de coronarse en casa.

El lunes, Hollande recibió a los 23 jugadores en el Palacio del Elíseo en una ceremonia privada, en la que ofreció un discurso que dio "calor a los corazones", contó a la salida el atacante Olivier Giroud, que después posó en varios "selfies" con los aficionados.

"Queríamos dar un momento de gloria al pueblo francés, es triste pero hay que relativizar la derrota", asumía el defensa Adil Rami.

En los diarios, el homenaje al equipo nacional "Les Bleus" estuvo en todas las portadas.

"¡Gracias, señores!" fue la conclusión del editorial del diario Le Parisien.

"Francia tiene que secarse las lágrimas porque de todas formas tiene motivos para sentirse orgullosa", dijo el diario de derecha Le Figaro. Esta competición será recordada como "un paréntesis de dicha", agregó el periódico.

Incluso antes del inicio del partido, Hollande expresaba su satisfacción: "Esto ya es una victoria para Francia porque hubo una muy buena organización", explicó el jefe de Estado desde las tribunas del Stade de France a la cadena de televisión M6, minutos antes de la final Francia-Portugal.

"Hubo ciudades que albergaron la prueba con un gran ambiente y una perfecta organización", apuntó Hollande, citando en particular el tema de la seguridad.

El desafío no era ni mio. El país, sacudido en 2015 por atentados sin precedentes, se enfrentaba a la tensión de deber garantizar la seguridad durante 51 partidos, cuidando a 24 delegaciones y a cerca de 1,5 millones de aficionados extranjeros.

El 13 de junio, tres días después del inicio del torneo, un policía y su compañera fueron asesinados en las afueras del París por un hombre que reivindicó el ataque en nombre del grupo yihadista Estado Islámico (EI), que prometió que haría de la Euro-2016 un "cementerio".

'Gran alivio'

La posibilidad de "un atentado terrorista fue nuestro mayor temor. Felizmente, no ocurrió nada grave y es un gran alivio", dijo por su parte Jacques Lambert, presidente de Euro 2016 SAS, empresa organizadora del torneo.

"Si hubiera sucedido algo así, la Eurocopa se habría suspendido inmediatamente", agregó.

El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, agradeció el trabajo de los 90.000 policías, gendarmes y agentes de seguridad privados, cuya labor se vio reforzada por 10.000 militares.

Hollande, por su parte, dedicó la final a Manuel Dias, un francoportugués muerto en los atentados del 13 de noviembre de 2015 por la explosión de un kamikaze cerca del Stade de France.

Pese a los disturbios de los aficionados rusos en Marsella al comienzo de la competición y algunos incidentes el domingo en París, el dispositivo de seguridad fue considerado un éxito.

Con esta prueba superada, Francia, que sueña con albergar los Juegos Olímpicos 2024 en París, probó que puede organizar un evento masivo pese al contexto actual.

Al llegar a la final, el equipo fue más lejos de lo que se esperaba y logró reconciliar a su país con la selección, olvidando los rencores por el fiasco del Mundial-2010 en Sudáfrica y la famosa huelga de entrenamiento en Knysna.

Además el país logró encontrar a un nuevo niño bonito, tras Michel Platini, ídolo de la Euro-1984, y Zinédine Zidane, en el mundial del 1998 y la Euro-2000: Antoine Griezmann, de apenas 25 años, se coronó como mejor delantero del torneo con 6 goles.

El atacante fue designado este lunes por la UEFA como mejor jugador del torneo.

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