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La racha de 56 juegos disparando hits de Joe DiMaggio, inalterable, majestuosa, ha estado sobreviviendo a diferentes retos desde 1941, cuando algunos dinosaurios podían encontrarse en el Central Park de Nueva York sin provocar asombro. Se le considera discutiblemente, la más grande hazaña ofensiva, aunque yo prefiero los 367 puntos de por vida de Ty Cobb.

En ciertos momentos, entre la cabalgata de recuerdos, el fantasma de Willie Keeler y el recuerdo de Pete Rose, son reactivados. Ellos, con rachas de 44 juegos, han sido los más próximos al ritmo alucinante de DiMaggio, quien se alargó hasta 56, durante aquella súper-agitada temporada de 1941, precisamente cuando Ted Williams registró un porcentaje de 406 puntos.

Después de aquellas atrapadas improbables del antesalista de Cleveland Ken Keltner con su guante volteado, ahogando un par de cohetes y la rapidísima reacción del short Lou Boudreau, para convertir un bount brusco y peligroso en doble play ese 17 de julio, DiMaggio continuó con otra racha de 16 juegos. Así que Joe, quien estuvo aquí para inaugurar en 1970 la nueva etapa de nuestro beisbol invitado por Carlos García, debió extenderse hasta 73 en su racha.  

LA MAYOR PROEZA

En el 2006, Jimmy Rollins de los Filis, continuó hasta 38 la racha de 36 que dejó latiendo cuando cayó el telón de la temporada del 2005. ¡Qué importaba el asterisco al lado de una marca quebrada en dos temporadas, si Rollins lograba avanzar más allá de 56! Pero no pudo. Se quedó corto, incluso detrás de Paul Molitor, quien llegó a 39 en la campaña de 1987 capturando la atención de todos.

En 1969, Lee Allen editor la revista Sports, ya desaparecida, realizó una encuesta entre expertos, preguntando: ¿Cuál ha sido la más grande hazaña en la historia del beisbol?. Se explicó que Allen se puso en contacto con más de 300 personas, incluyendo miembros del Salón de la Fama, otros peloteros estrellas, dueños de equipos, managers, coaches, jueces y buscadores, hombres que habían dedicado su vida al beisbol.

¿El resultado? Una abrumadora victoria para Joe DiMaggio con su racha. En ese tiempo, quedó en segundo lugar la marca de 60 jonrones en una temporada establecida por Babe Ruth en 1927, pese a que había sido superada en 1961 por Roger Maris. ¿Por qué la racha de DiMaggio es 

considerada tan abiertamente como lo más díficil? Es porque se trata de conectar de hit cada día sin opción a pausa alguna, en tanto, un jonronero puede atravesar por bajones de voltaje, igual que un pitcher ganador  y continuar moviendo las cifras hacia adelante, pero un bateador en racha no, está obligado a no fallar. El tiempo pasa, y qué lejos se ve Joe DiMaggio. -Como novato se metió en el equipo de estrellas-

LLEGÓ, RUGIÓ Y TRIUNFÓ

En 1936, Babe Ruth se había ido y aunque Lou Gehrig seguía funcionando como factor de producción, los Yanquis se vieron desplazados, sin meter las narices en las tres últimas Series Mundiales. Estaban urgentes de algo más, y Joe DiMaggio apareció en escena como el nuevo pura-sangre. 

Aterrizó entre los Yanquis y fue una sensación inmediata. Como novato se metió en el equipo de estrellas de la Liga Americana, registró un promedio de .323 y disparó 29 jonrones patrullando el jardín central en el inmenso Yanqui Stadium. Los Bombarderos obtuvieron el campeonato de la Liga Americana y se impusieron en seis juegos a los Gigantes de la Serie Mundial de 1936. Joe bateó 346 en el clásico de otoño. Ahí estaba, el nuevo ídolo.

En 1941, los Yanquis  estuvieron un poco perezosos en el despegue y Joe no escapaba al contagio. Antes del histórico 15 de mayo, día en que inició la racha, bateaba para 327 puntos y venía de fallar tres veces ante Mel Harder de los Indios. Un hit en el primer inning contra el zurdo de los Medias Blancas Ed Smith, fue el inicio de la gran historia. A partir de ese momento, DiMaggio comenzó a caminar sobre el arco iris de la grandiosidad.

  • 27 es la edad que tenía Joe DiMaggio en 1941 cuando incendió el beisbol con su racha.

-El artillero de los Yanquis-MANEJANDO LA PRESIÓN

Joe empezó a ser mencionado cuando extendió su racha a 18 y el ruido creció al superar los 30 juegos. Convertido en una amenaza para George Sisler, dueño de la racha de 41, y sin haber oído algo sobre Willie Keeler que en 1987 había estado incontrolable por 44 juegos, DiMaggio aprendió a manejar la presión. Repentinamente, el país entero seguía sus huellas.

Saltó sobre la racha de 33 de Rogers Hornsby y continuó hacia los 40 en un alarde de consistencia. En un doble juego contra los Senadores de Washington, DiMaggio superó la marca de Sisler y fue en busca de los 44 de Keeler. Fue en otro doble juego contra los Medias Rojas se apoderó del nuevo récord con 45 y con el mundo del beisbol excitado, avanzó hasta los 56.

En ese fantasioso trayecto, que ahora parece sacado de Las Mil y Una Noches,  Joe bateó para .408 con 91 hits en 223 veces al bat. 15 de esos hits fueron jonrones, produciendo 55 carreras en 56 juegos. En el mismo periodo de tiempo, los Yanquis ganaron 41 juegos y perdieron solo 13. Cuando la racha empezó los Yanquis estaban en cuarto lugar, pero al impulso de DiMaggio, saltaron al primer lugar y se mantuvieron.

En ese 1941, Ted Williams tuvo que esperar un buen rato para atraer la atención mientras se convertía en el último bateador de 400 puntos en el beisbol. Dominó Ted la recta final de la temporada, y su cierre fue electrizante alcanzando un porcentaje de 406 puntos. Aunque la discusión continúa, con los Yanquis campeones, DiMaggio ganó el título de más valioso.

  • 1951 fue la temporada de su retiro después de solo 13 años en las mayores, conectando 361 jonrones.

ROSE, AMENAZANTE

Fue en 1978 que Pete Rose con 37 años, nos levantó de las butacas manteniéndonos de pie a lo largo de 44 juegos, antes de fundirse en Atlanta. El ambidextro, bateando a la derecha frente al novato Larry McWilliams, recibió pasaporte en el primer inning y descargó una violenta línea que fue atrapada en gran forma por el propio monticulista en el segundo. Fracasó nuevamente en la quinta entrada  y cambiando de perfil para hacerle frente al relevista  Gene Garber, se fue en blanco dos veces más, la última de ellas en el noveno con dos outs. Fue un cierre dramático pues Garber con la cuenta de 2-2 envió una píldora de cloroformo al home para adormecer al encendido bateador.

El ritmo de Rose en los 44 juegos, superó al registrado por DiMaggio en ese mismo trayecto durante la racha de 1941. Rose disparó 70 hits en 182 turnos, para un promedio de 385 antes de encontrarse con McWilliams y Garber; en tanto DiMaggio en sus primeros 44 juegos, conectó 66 hits en 174 veces al bate para un porcentaje de 379, pero lo verdaderamente significativo, era seguir hiteando sin parar y Rose comprobó lo lejos que estaba Joe.

  • 1999 fue el año en que falleció el excepcional pelotero con casi 85 de edad, dejando recuerdos imborrables.

 

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