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El domingo que Denis Martínez iba a lanzar el juego perfecto ante los Dodgers, fue a la misa de las diez de la mañana en la Iglesia San Antonio de Padua, en Los Ángeles, de donde salió para tomar un taxi que, como puesto por Dios, esperaba por él a la puerta del templo.

Llegó a tiempo al estadio de los Dodgers, hizo los envíos de calentamiento y sintió que haría una gran labor, aunque nunca pensó que al finalizar el encuentro su nombre sería escrito entre los de aquellos pocos mortales que antes de él también habían alcanzado la perfección.

Tras 25 años de aquel 28 de julio de 1991, el protagonista del primer juego perfecto lanzado por un latinoamericano, Denis Martínez, habló con El Nuevo Diario sobre aquel día histórico, menciona los cinco momentos más memorables de su carrera, analiza la situación de Nicaragua y reflexiona acerca de su pensamiento político.
 
Estamos a pocos días de los 25 años de su juego perfecto con los Expos de Montreal ¿cómo recuerda ese momento de gloria?

Fue increíble, maravilloso. Fue un momento de alegría y gratitud, porque fue un juego que nos permitió al equipo y a mí pasar a la historia en Grandes Ligas. Era apenas el décimo tercer juego perfecto en la historia de las mayores y el primero logrado por un latino. Fue grandioso.

¿Alguna vez soñó con alcanzar la perfección desde el montículo?

Yo siempre que salía a pichar lo hacía con la mentalidad de dar lo mejor de mí, de hacer lo máximo, pero nunca soñé ni pensé que podía lanzar un juego perfecto. Yo solo trataba de lanzar bien y ganar los juegos. Eso sí, siempre quería ganar.
 
¿En qué momento del juego se da cuenta que está lanzando perfecto?

En el octavo episodio, cuando un aficionado me lo gritó mientras yo estaba en el círculo de espera, listo para batear. Fue un fanático de los Dodgers de Los Ángeles, me pegó un grito. No sé si lo hizo por maldad, para que su equipo no fuera derrotado o si lo hizo como para que me diera cuenta y yo le metiera mano para lograrlo. Así me di cuenta.

Yo sabía que estaba tirando no hitter, pero que era juego perfecto no. Me doy cuenta del no hitter cuando nosotros anotamos las dos carreras y dimos los primeros imparables. Es decir que Mike Morgan (receptor) y yo estábamos lanzando juego perfecto hasta en la sexta entrada. Allí fue que vi la pizarra y me percaté de que nosotros llevábamos imparables y ellos no.

  • 245 victorias logró Denis Martínez en sus 23 años en las Grandes Ligas.

¿Cuáles lanzamientos utilizó con mayor frecuencia en la construcción de su obra maestra?

Fue un repertorio de cuatro envíos: la recta de cuatro costuras, la recta de dos costuras, el cambio y la curva. Los cuatros lanzamientos me funcionaron, estaban cayendo donde yo quería.

 ¿Cuál fue el momento más difícil de aquel desafío contra los Dodgers, el 28 de julio de 1991?

Yo tuve tres situaciones en las que puse a los bateadores en 3-2 y salí de esas dificultades lanzando mi curva, porque confiaba en ella más que en los otros lanzamientos. Se la tiré a los tres y los dominé en roletazos a la segunda base.

Otro momento complicado fue el toque de Juan Samuel por la primera base. Fui a buscar la bola, la tomé y lo puse out en la inicial. En ese momento no lo sentí así, pero ahora que veo el juego, pienso que allí estuve cerca de perder la perfección.

¿En algún instante su fe se tambaleó?

No perdí la fe de lograr el (juego) perfecto. Sin embargo, cuando entré al montículo en la novena entrada, esa en la que la gente se levantó para aplaudirme, me pasó algo extraño. Yo siempre salía al montículo corriendo y esa vez lo hice igual, pero sentía que las piernas me pesaban demasiado. Llegué a la loma y seguía igual. Entonces me preocupé y lo que hice fue orar y le dije a Dios: qué pasó Papá, me has ayudado por ocho innings, no me abondonés en este último. Tan pronto terminé de hablar con él, empecé a sentir algo diferente en mi cuerpo. Desde entonces me sentí con más fuerza. Los mejores lanzamientos del juego los hice en ese episodio.

¿Cuál fue la clave de esa proeza con los Expos de Montreal?

La combinación de lanzamientos, nunca les permití que me descifraran. Los confundí con una variedad de envíos.

Cuando se logra el out 27 ¿qué pasó por su mente?

Grité y extendí las manos dándole gracias a Dios. Me abrazaron los muchachos y empecé a llorar. Fue un momento de gozo, de gratitud a Dios.

Esa noche, ¿Cómo la vivió tras el histórico triunfo?

En las gradas del estadio de Los Ángeles había bastante gente nicaragüense ondeando la bandera, entonces subí hasta donde estaban y compartí el momento con ellos y les firmé autógrafos.

Luego salimos a San Francisco, donde también había mucha gente pinolera que me felicitó. Esa fue una noche en la que casi no dormí, pues fueron muchas entrevistas.

Pero antes de todo eso, luego de atender a los medios en el estadio y tan pronto entré al club house, busqué un teléfono para llamar a mi esposa y a mis hijos. (Voz entrecortada) Empezamos a conversar, fue tan especial que todavía me emociono cuando lo recuerdo. Empezamos a llorar. Ellos me contaron que ni se movían de frente al televisor para que yo pudiera lograr la hazaña.

Mi esposa me felicitaba, me decía que me amaba. Lo que más hubo fue llanto de gozo y agradecimiento.

¿Cómo celebra cada aniversario de la hazaña que hizo mayor su notoriedad en las grandes ligas?

Como un cumpleaños. Mi familia y amigos me dicen feliz aniversario de tu juego perfecto. Algunos fanáticos me felicitan por correo electrónico. Además, veo el juego, pues algunas cadenas internacionales lo reprisan. También voy a misa para darle gracias a Dios y si logramos que la familia se reúna, nos vamos a cenar.

¿Cómo le gustaría que recordaran su juego perfecto?

Como algo motivacional. Me gustaría que la juventud lo vea como un ejemplo de que cuando uno se esfuerza, se sacrifica y busca a Dios, todo se puede. Quiero que la gente nicaragüense lo vea como una razón para sentirse orgullosa de haber nacido en este país.

Y a usted, ¿Cómo le gustaría que lo recordaran?

Como una persona de fe, de principios, de valores, que hizo todo lo que pudo para ayudar a los demás y que puso en alto el nombre de Nicaragua.
 
De sus 23 años en grandes ligas, ¿cuál sería el top 5 de sus memorables logros?

El juego perfecto, las 245 victorias que me convirtieron en el latino más ganador de la historia, mi debut, la victoria ante Randy Johnson y haber participado en 4 juegos de estrellas.

¿A qué se dedica?

A estar tranquilo en la casa, disfrutando de mi retiro y gozando de mi familia. Además, procuro ayudar a la juventud de mi país por medio de la academia de beisbol, de las ligas infantiles y juveniles y de charlas en los colegios y universidades.

Asimismo, realizamos obras benéficas con niñas que han sido violadas y abandonadas. Tenemos algunas instituciones en Niquinohomo. Estoy involucrado en cosas de ayuda a los que más lo necesitan.

¿Por qué la idea de convertirse en un motivador de las juventudes?

Porque siento que a la juventud nuestra le ha hecho falta motivación y porque creo que haciéndolo estoy aportando un granito de arena al desarrollo de ellos.

Nicaragua atraviesa un contexto de elecciones y usted en su momento declaró que le gustaba la idea de ser presidente de su país, ¿aún piensa igual?

Eso es algo que he estado meditando y pidiéndole a Dios que me ayude a saber qué es lo que él quiere para mí. Hasta ahora no sé, pero en el futuro uno nunca sabe. Uno no puede decir no a nada, pero ahorita mismo yo pienso que no. Creo voy a dejárselo al tiempo y estar a la expectativa del rumbo que siga nuestro país, porque esa es una responsabilidad muy grande.

El asunto es que la nuestra es una nación conflictiva. Hay personas que no cuentan con credibilidad política, pues un día son verdes, otro día son rojos, otro azules. Para todo ello hay que prepararse, así como para realizar un plan de gobierno en el que se prioricen los intereses del pueblo, su educación, su economía y su salud.

¿Qué opina del contexto que se vive en Nicaragua?

Por lo poco que veo cuando estoy por aquellos lados, por lo que escucho y siento las cosas están funcionando bien, incluso escucho que la economía va en crecimiento. Entonces, si un país se está manejando bien no creo que haya tanta necesidad de un cambio. Sin embargo, habría que ver cómo continúa.

Yo siempre me informo de lo que pasa en mi país, siempre leo los periódicos, y por ahora espero que podamos realizar unas elecciones democráticas. Que los ciudadanos tengan la libertad de elegir a quien quieran. 

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