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El cerrador estelar cubano Aroldis Chapman volvió a dar una demostración del poder que tiene con sus lanzamientos en el último partido que trabajó con los Yanquis de Nueva York, que disputaron ante los Orioles de Baltimore.

Chapman, que está envuelto en los rumores de traspaso desde hace varias semanas, solo piensa en hacer bien las cosas con los Yanquis y ante los Orioles impuso lanzamientos superiores a las 100 millas que aseguraron la victoria de su equipo.

El relevista cubano tiró algunos de los pitcheos más duros medidos por Statcast hasta la fecha, incluyendo uno que tuvo una velocidad de 105,1 millas por hora (170 kilómetros).

Chapman aseguró su decimonoveno rescate en 20 oportunidades y confirmó que es clave en el bullpen de los Yanquis después de hacer 19 lanzamientos de más de 104 millas por hora.

La recta de 170 kilómetros por hora fue el sexto pitcheo que le hizo Chapman a J.J. Hardy, lanzamiento lejos de la zona de strike, pero que provocó una fuerte reacción de los aficionados presentes en el Yankee Stadium. “Me di cuenta”, dijo Chapman al preguntársele si sabía la velocidad con la que estuvo soltando la pelota la noche del lunes. “Vi la pizarra y vi que fue a 105. De hecho, noté la reacción del público y por eso miré la pizarra. Fue bueno eso”.

TEMIÓ LO PEOR

Después de esas bolas rápidas, Chapman tiró un slider de 91 millas por hora que Hardy conectó de elevado al jardín izquierdo. El cubano afirma que en un principio pensó que la bola se iba de jonrón, pero Brett Gardner la capturó sin problemas.

“Con algunos de los lanzallamas de nosotros, me pongo un poco nervioso”, admitió el manejador de los Yanquis, Joe Girardi. “Pero cuando veo (a Chapman), su brazo es tan rápido. Creo que nunca he visto un brazo tan rápido. Es impresionante”.

Chapman llegó a tirarle a 104,4 millas por hora a Nolan Reimold, pero terminó otorgándole una base por bolas. Pero ante Ryan Flaherty, el “Misil Cubano” recobró el comando, tirándole tres pitcheos de strike de más de 100 millas por hora, incluyendo uno de 104,3 millas.

“Creo que es increíble de ver”, comentó el también relevista zurdo de los Yanquis, Andrew Miller. “No creo que nadie ni se acerque a él. Me alegro de que pertenezca a nuestro equipo”.

Por su parte, Chapman comentó que no sintió nada fuera de lo común, aunque sí dijo la humedad y el calor tal vez le ayudaron. “Me sentí bien”, manifestó. “Me sentí normal; un poco más suelto quizás. Me supongo que estuve un poco más suelto, pero no fue diferente a otros días”.

SALIDA LATENTE

A la vez que Chapman maravilla a los fanáticos y sus compañeros, el cubano podría tener un pie fuera de Nueva York si los Yanquis deciden cambiarlo antes de la fecha límite del 1 de agosto.

Los Cachorros de Chicago estarían en busca de ayuda para su bullpen y se informa que los Yanquis tendrían interés en el toletero de Chicago, Kyle Schwarber, quien se perderá el resto del 2016 por lesión.

Sin importar dónde al final va a estar Chapman el resto de la temporada, la realidad es que actualmente es el cerrador con mayor poder que hay en las Grandes Ligas y sus lanzamientos son auténtica dinamita a los que muy pocos puede hacer contacto con el bate.

  • 19 salvamentos ha logrado el lanzador cubano en 20 oportunidades que ha tenido.
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