Harold Briceño Tórrez
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Alcanzando números llamativos a la ofensiva y luciéndose a la defensiva, el pinolero antesalista de los Reales de Kansas City, Cheslor Cuthbert, ha logrado el establecimiento deseado en el mejor beisbol del mundo.

El muchacho se ha convertido en un indiscutible ligamayorista, cuyo futuro no tendrá que ver nada más con las Ligas Menores, pero sí mucho que demostrar en la Gran Carpa. Consciente de que su principal arma era su guante, Cuthbert no descuidó esta área, pero sí le dedicó más tiempo a pulir sus habilidades con el madero, algo que ha logrado en gran manera y en buen momento, justo cuando se le ofreció una oportunidad que no podía despreciar. No hay forma de negar que Cheslor ha convencido a todos de su talento natural, mismo que deberá seguir demostrando en lo que aún resta de la presente temporada, evitando de esa forma dejar dudas que opaquen la actuación brillante que hasta ahora ha realizado.

Ubicado entre los novatos con mejores estadísticas, el originario de Corn Island ha hecho olvidar al gran Mike Moustakas, demostrando su enorme utilidad como bateador y fildeador. Creo que no hay forma de bajarlo de Grandes Ligas. Cuando Mike regrese, los Reales tendrán que buscarle un espacio en el equipo grande o cambiarlo a otro equipo, pero las Menores no deberían ser más que una opción.

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