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El exjardinero Ken Griffey Jr. y el exreceptor Mike Piazza fueron inducidos ayer al Salón de la Fama de Cooperstown (Nueva York) para ver cumplido su sueño de estar junto a las leyendas de todos los tiempos del beisbol de las Grandes Ligas.

Ambos se convirtieron en los nuevos miembros de uno de los grupos más emblemáticos del mundo del beisbol ante más de 50,000 aficionados y de 50 otros integrantes del Salón de la Fama. 

El exjardinero de los Marineros de Seattle, equipo que eligió para entrar al Salón de la Fama, es el único pelotero seleccionado como número uno en el sorteo universitario que ha terminado en el recinto de los inmortales. En contraste, Piazza fue seleccionado en la ronda número 62 del sorteo de 1988, en el puesto 1,390, el menos destacado entre todos los inmortales de Cooperstown.

“Al estar aquí me siento humilde y abrumado”, expresó Griffey Jr., que hizo por primera vez el recorrido acompañado de sus familiares más allegados. Griffey Jr., el jardinero que ingresa como exjugador de los Marineros, terminó su carrera de 22 años con 630 cuadrangulares y es el primer número uno en la selección global que ingresa al salón después de ser elegido en la primera entrada en la boleta y recibir un 99.32 por ciento de los votos otorgados por la Asociación de Cronistas Americanos de Béisbol.

Griffey Jr., elegido 13 veces al Juego de las Estrellas, debutó a los 19 años de edad, en 1989, terminando tercero en la votación del novato del año del Joven Circuito. Fue nombrado 11 veces al Juego de las Estrellas, ganó 10 Guantes de Oro y 7 Bates de Plata durante sus primeras 12 temporadas en las mayores, también ganó el premio al Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga Americana en 1997.

Asimismo, remolcó al menos 100 carreras en ocho temporadas.  Griffey Jr., quien se quedó a tres votos de ser el primer pelotero elegido por unanimidad para el Salón de la Fama, conectó 417 de sus jonrones con Seattle. Jugó las primeras 11 campañas de su carrera con los Marineros y permitió que ese equipo disputara las dos primeras postemporadas en su historia.

Luchador incansable

Piazza, que ingresa al Salón como exjugador de los Mets de Nueva York, pero que también jugó para los Dodgers de Los Ángeles, los Marlins de Miami, los Padres de San Diego y los Atléticos de Oakland, alcanzó una marca de 396 de sus 427 jonrones de por vida jugando como receptor.

Fue seleccionado en la ronda número 62 de 1988 por los Dodgers y se convierte en el integrante del Salón de la Fama más bajo elegido en las selecciones, solo otros cinco peloteros tuvieron una selección inferior a la suya. Piazza, que jugó 16 temporadas en las Grandes Ligas con cinco equipos diferentes, es el segundo jugador de los Mets, que ingresa al prestigioso grupo, luego de que lo hiciera Tom Seaver.

Su llegada al beisbol de las Grandes Ligas y su aportación se debió a la apuesta que el legendario Tommy Lasorda, expiloto de los Dodgers hizo por él, al ser amigo de su padre, quien se lo recomendó. Piazza tuvo que convencer a muchos de su valía. Tuvo problemas en sus primeros años y estuvo a punto de renunciar al beisbol cuando militaba en las menores.

Piazza fue elegido 12 veces al Juego de Estrellas, en una carrera que incluyó 10 Bates de Plata. En cuatro ocasiones figuró entre los cinco peloteros con más votos para el premio de MVP. Quizás lo más impresionante en la trayectoria de Piazza es que cumplió seis temporadas con al menos .300 de promedio de bateo, 30 jonrones y 100 impulsadas.

  • 6 temporadas con al menos .300 de promedio de bateo, 30 jonrones y 100 impulsadas registró Mike Piazza.
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