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No existe presente vivo con pasado muerto, dice Carlos Fuentes en “El Naranjo”, uno de sus libros. Ciertamente, el pasado es algo más que una morada en la que se refugian nuestros recuerdos. ¡Cómo lo gustaría a Emmett Lang recobrar parte del pasado para sentirse fuerte en la butaca de Presidente del Comité Olímpico Nacional! 

En aquellos años 80, los mejores que ha vivido el deporte pinolero en su historia, Emmett, que inicia un nuevo período al frente del olimpismo casero antes de zarpar hacia Río de Janeiro, llegó a tener la triple corona (Instituto de Deportes, Federación de Beisbol y Comité Olímpico), manejando múltiples conexiones que facilitaron el montaje hasta de 14 eventos internacionales en el mismo año, el envío de atletas a adiestrarse en el exterior, la llegada de competentes entrenadores en diferentes disciplinas, y garantizar un fuerte apoyo gubernamental. 

AQUEL CENTENAR DE MEDALLAS

En ese tiempo, Emmett podía conseguir un avión para ir a dejar y traer un equipo de beisbol a Caracas, o asegurar  que se le abrieran las puertas fuera de tiempo a un equipo de locución que transmitió el torneo de beisbol en 1984, en Los Ángeles, encabezado por Sucre Frech y Julio “El Porteño” Jarquín. Fue la época de la sorprendente conquista de 108 medallas en los Juegos de Guatemala en 1986, antes de hacer una mayor explosión en Tegucigalpa 1990.  ¡Qué tiempos aquellos! debe pensar ahora zigzagueando entre limitaciones que lo aprietan.

Sabe que tiene que correr. Aún sin buenos “pinchos” y sin block de salida. Debe hacerlo estando listo para saltar obstáculos como lo hacía Edwin Moses. Es un reto, y Emmett cree poder tomarlo y jinetearlo a lo largo de año y medio, tiempo que lo separa de los Juegos Centroamericanos, cuya sede solicitó en Guatemala.

“Necesitamos recursos. Nuestro presupuesto es pequeño, pero hay que hacer algo. Esa es la tarea, batallar con los factores adversos y he observado, igual que todos los nicaragüenses, el interés que tiene el presidente Ortega. Hay que saberse manejar entre lo ideal y lo posible mientras ponemos en marcha un plan de acción que cobije, aunque sea parcialmente, todos los aspectos”, apunta Emmett.

SE EXIGE AVANZAR

Y agrega: “Vamos con seis atletas a Río en busca de registrar nuevas marcas nacionales. No hemos acondicionado a nuestros atletas para competir en esferas de mayor nivel de exigencia, pero se pueden lograr avances con la unidad del movimiento federado, uno de los aspectos positivos que pueden mostrarse en busca de la superación. Siempre he estado claro que es más viable pensar en un Gimnasio o un Estadio, que en un medallista Panamericano o Mundial, pero tenemos que avanzar, es una exigencia”.

“Los Juegos Centroamericanos del próximo año, serán útiles para realizar correctas evaluaciones en lo que debe ser un verdadero despegue hacia el futuro. Esto incluye poner a caminar la Ley del Deporte como realmente debe hacerse, como está escrito. Confío en el equipo de trabajo que me acompaña en esta tarea. Es gente de experiencia y con conocimientos. Si he aceptado seguir al frente del CON es porque voy a pisar el acelerador a fondo. Nuestro deporte, así lo exige”, concluyó mientras comienza a correr, sudar y sufrir.

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