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¡Cómo impresiona verlo a la orilla de los 3,000 hits, cifra cada día más difícil de alcanzar en el mejor beisbol del planeta! No era eso una pretensión, mucho menos una exigencia, cuando Ichiro Suzuki tenía 27 años y debutó como el primer pelotero japonés no pitcher en la Gran Carpa en el 2001, envuelto en una gran curiosidad. Después de haber conquistado siete cetros de bateo en la pelota de su país disparando 1,278 imparables, presentaba un atractivo abanico de posibilidades. Así que, con un fajo de 13.125 millones de dólares, los Marineros de Seattle se lo arrebataron a los Mets de Nueva York y comenzó una historia fantasiosa que está por concluir.

Siempre se ha pensado que el pitcheo de Grandes Ligas es diferente a cualquier otro, incluido el japonés, pese al éxito que han tenido tiradores enigmáticos de ese país por estos lados, sin que ninguno de ellos alcance las 20 victorias. En las mayores, los sliders parecen más filosos, las curvas más pronunciadas y desconcertantes, la bola rápida más acelerada y el sinker más dañino. Ichiro no pareció enterarse de eso y debutó ruidosamente, levantando una polvareda de asombro.

EXPLOSIVO DESPEGUE

Coronándose campeón de bateo con porcentaje de .350 puntos, disparando 242 hits y  consiguiendo los títulos de Novato del Año y pelotero Más Valioso, Ichiro, quien fue líder robador con 56 y exhibió seguridad en los bosques con un excelente brazo,  se instaló en la cima de la montaña. No había forma de ocultar esos alardes ni de hacerse el humilde provocando tantos estragos. En su año de novato, Ted Williams disparó 185 cohetes y registró .327 puntos, pero sin abrir espacios para comparaciones en poder, conectó 31 jonrones, impulsando 145 carreras en 149 juegos. El japonés, carente de punch, se vio limitado a 8 cuadrangulares y bateando en la parte de arriba del line-up produjo 69 carreras. 

Ichiro prefirió Seattle porque era la sede de la fábrica japonesa Nintendo y la población de ojos horizontales estaba multiplicada. Eso lo haría sentirse cerca de casa. Sus 10 temporadas consecutivas con más de 200 imparables lo igualaron con Pete Rose, quien las consiguió en forma alterna. En el 2004 volvió a estremecer el beisbol conectando 262 hits, superando una marca que llegó a considerarse inalcanzable en esta vida y en la próxima, los 257 de George Sisler en 1920, cuando todavía no habían inventado las telarañas.

¿BATEADOR DE .400 PUNTOS?

En la etapa de mayor fogosidad de Ichiro, verlo abanicar un lanzamiento obligaba a rascar cabezas. ¿Qué fue lo que le tiraron? Es lo mismo que ocurría en Japón, donde hay un Museo de Ichiro, en la ciudad de Nagoya, que incluye además de objetos de interés del beisbol, los juguetes de su niñez, una bicicleta que él montó en la escuela y exámenes de la secundaria. Una encuesta realizada en vísperas del nuevo milenio demostró que Ichiro era el ser humano más reconocido en Japón, con el emperador terminando en un distante segundo lugar. 

En cierto momento se pensó que podría aproximarse tanto a los .400 puntos como lo hicieron George Brett y Rod Carew, pero no lo logró. Su porcentaje más elevado fue de .372 puntos en su espectacular temporada del 2004, y fue hasta en el 2011, con 38 años, que cayó de los .300, registrando .272 al ser recortado a 184 imparables. En ese momento descubrimos que incluso Ichiro puede ser carcomido por el desgaste. Estuvo tres años con los Yanquis, entre 2012 y 2014, y firmó para cerrar carrera y buscar su hit 3,000 con los Marlins. 

No necesita esa cifra para ser una rápida selección en el Salón de la Fama, pero es asunto de orgullo, y por eso vive esperando señas para entrar a batear como emergente la mayoría de las noches. Antes de la jornada de ayer, a tres hits de los 3,000, Ichiro presentaba promedio de .332 puntos con 62 imparables en 187 turnos.

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