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A falta de la BBC (Bale, Benzema y Cristiano). El Real Madrid ha encontrado en su gira por Estados Unidos un inesperado pichichi. El brasileño Marcelo es la cara del equipo de Zidane en el país de las  barras y las estrellas, el Capitán América madridista. Ayer borró de un plumazo 3-2 al Chelsea en Ann Arbor (Michigan) con dos golazos, el primero con colaboración de Begovic, y el segundo en la continuación de una pared sensacional con Asensio, de nuevo integrado como si llevase un lustro en el primer equipo en lugar de dos amistosos veraniegos.

En definitiva, fue un Madrid más cuajado que el que se mostró lento y despistado ante el PSG.

La lluvia que azotó todo el día la Universidad de Michigan provocó que Zidane no arriesgase con Ramos, Modric y James, pero hizo tres retoques (Danilo, Isco, este tocado, y Jesé, con la cabeza en otra parte, desaparecieron del once) y metió a Carvajal, dio vía libre a Asensio y experimentó con Mariano como partenaire de Morata.

Zizou había avisado en la previa: “Quiero ver otra cosa”. Pues en el minuto 2 se encontraron Matic y Cahill con un balón lateral de Willian que no fue gol de chiripa... Pero no pasó de ahí. Conte, zorro como futbolista y ahora en los banquillos, alfombró inesperadamente el triunfo blanco optando por Begovic en lugar de Courtois y dándole una oportunidad al bisoño lateral derecho Ola Aina (19 años) que fue martirizado por el propio Marcelo, Asensio y hasta Lucas Vázquez se cambió de banda para hacer que el joven defensa inglés terminase odiando Michigan.

Mejoría

Esta vez, a diferencia de Columbus, la afición estadounidense sí tuvo el pack completo: mañana de cervezas y hamburguesas en el parking del Michigan Stadium y como colofón una versión del campeón de Europa más parecida a lo que vendrá durante la temporada. Al menos en la primera mitad.

En segunda, los renglones se le torcieron al Madrid. Se volvió perezoso y cedió el balón al Chelsea para ver si decidían hacer algo con él. En esas se vio algún detalle inquietante, como una salida en falso de Casilla en la que Nacho, tirita ante cualquier corte, evitó el gol de Traoré.

No estuvo el central blanco para salvar, después, cuando fue en esta ocasión Yáñez el que salió a no se sabe dónde y fue ajusticiado por Hazard, objeto de deseo perenne de Zizou. 

El técnico galo para entonces ya se había dedicado a conceder premios a la nueva camada de Valdebebas. El más notable fue el que le hizo a un recién llegado, el paraguayo Sergio Díaz, que se estrenó con el primer equipo aunque su papel en la 2016-17 será el de intentar aupar al Castilla a Segunda. También contó con minutos Marcos Llorente, con menos lustre que en Ohio.

Y entre ese carrusel de cambios, Hazard siguió haciendo de Diego Costa (también hizo el 3-2) y mordiendo a Yáñez, que acabó agobiado...

El Madrid quemó en Michigan dos tercios de sus ensayos previos a la Supercopa sin poder arrojar pruebas concluyentes de lo que puede ofrecer el 9 de agosto en Trondheim en la Supercopa. Quizá en Nueva Jersey y ante el Bayern de Ancelotti se vea algo más. Y Marcelo tiene todas las papeletas para acabar como pichichi. Quién lo diría.

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