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Ha fallecido un manager, el Dr. Nicolás Bolaños Gayer, quien en 1970, comenzó a verme crecer como cronista de deportes, trató conmigo y cultivamos una buena amistad que se trasladó a sus hijos, siempre por la vía del beisbol. En mi próximo libro “Yo vago”, en el capítulo titulado Vivir es un riesgo, me pregunto ¿Cuándo es el momento apropiado para morir? Como diría Camus, “Quizás ayer, o mañana”. Posiblemente, Nicolás como “Ciudadano de Masaya” apasionado por el beisbol, hubiera preferido morir con el uniforme del San Fernando, no el de la Selección

“Siempre es posible sobrevivir”. Esa frase me la dijo dos veces como manager el Dr. Bolaños durante 1970, mientras yo me iniciaba como cronista, tal aparece publicado en dos notas distintas, una en revista y otra en el periódico. Fue antes de disputar la final del primer campeonato de beisbol en la era de Carlos García, con su pequeño San Fernando retando al León, al Chinandega y al temible Flor de Caña, en una serie final entre cuatro equipos todos contra todos a dos vueltas; y antes de salir hacia Colombia al Campeonato Mundial, al frente de una de las selecciones más intrigantes respecto al nivel de competencia que podía alcanzar.

AQUELLA FINAL CONTRA ARGELIO

¿Doctor, cree usted que pueda sobrevivir con tan poco?, fue la pregunta repetida en los dos casos. “Siempre es posible sobrevivir” fue la misma respuesta. Esa fue su filosofía. Aún dentro de un profundo agujero, Nicolás Bolaños siempre pensaba que podría sobrevivir. Y lo hizo hasta casi cumplir 90 años. El Doctor en Farmacia y Técnico Laboratorista que estudió en San Luis, haciéndose seguidor de ese gran equipo que casi siempre han sido los Cardenales, fue el primer timonel de una Selección Nacional que contaba con Cirilo, Calixto, Obando, José Cortez, César, Guillén, Juárez, Lacayo, Membreño, Vicente y resto de lo mejor que teníamos. -A la izq. Bolaños junto a su cuerpo técnico-

Nicolás, milagrosamente, llevó al San Fernando a la final de 1970 enfrentando y perdiendo con el Chinandega de Argelio Córdoba, pero no pudo frotar la lámpara en Barranquilla y Cartagena. El balance de 4-7 con pobres cifras individuales, excepto los dos inicialistas Membreño y Calixto con 355 y 346 puntos, el primero con 32 turnos y el otro con 28, nos dejó en el octavo lugar entre 12 equipos. Una de las frases que lo marcó, la dijo cuando aterrizó en Colombia para el Mundial de 1970: “Yo soy el que pierde los juegos. El manager”, en respuesta al reportero que le preguntó ¿Quién es usted”, tocándole la chaqueta que decía, Nicaragua.

SE DEFENDIÓ CON BRAVURA

Hombre serio, altamente responsable, ejemplo de disciplina, amplio conocedor del beisbol por ser muy estudioso, nada atraído por la improvisación, Nicolás se sintió severamente golpeado por un artículo del Dr. Danilo Aguirre que se tituló: Difícilmente se puede dirigir más mal. Eso obligó al manager a publicar una revista explicativa “Lo que sucedió en Colombia”, utilizando en la portada una copia del reportaje al tamaño con un cambio: “Difícilmente se puede reportar más mal”. Es decir, el Doctor Bolaños colocó una “X” roja sobre la palabra “dirigir” y la sustituyó por reportar.

Entre una molestia imposible de ocultar, Nicolás, defendiéndose con bravura, entregó un análisis de cada partido out por out, haciendo enfoques sobre cada de sus decisiones, con una paciencia y concentración llamativas. Caso único de un timonel elaborando un trabajo así.

Integrante como pelotero de la Selección Nacional de 1950 que compitió en la Undécima Serie Mundial aquí, Nicolás participó en las dos primeras Ligas de beisbol Profesional con el San Fernando y en 1970, Carlos García depositó en él la confianza requerida para ser el manager, por encima de Argelio Córdoba, ganador del título casero. Sobre todo, fue una gran persona. Lo digo porque lo conocí. 

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