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“Y la tierra enmudeció con su presencia”, se dijo de Alejandro el Grande, quien construyó un imperio que se extendió desde el Río Danubio hasta el Indo, siendo visto casi como un todopoderoso por sus contemporáneos. Así, como el hijo de Filipo de Macedonia, lució por largo años el fabuloso Alex Rodríguez en las Grandes Ligas, mientras era considerado el mejor pelotero del planeta beisbol, hasta que estalló el escándalo por el uso que hizo de sustancias prohibidas. Eso terminó estrangulándolo junto con el agudo problema de la lesión en la cadera, impidiéndole llegar a los 700 jonrones y entrar al Salón de la Fama en Cooperstown, aunque su grandeza obligue a recordarlo por siempre.

Quedó a 4 jonrones de los 700. Eso bien vale unas  lágrimas. Algo así como tan cerca y finalmente tan lejos de una cifra soñada, pero Alex Rodríguez, quien cuando era un chavalo, ayudaba a contar las propinas de su madre que trabajaba como mesera, se retira del beisbol hinchado de satisfacción, pese a la mancha imborrable de los esteroides. Sus cifras demasiado grandes, gruesas y pesadas. Estarán registradas por siempre. Tiene pendiente 25 millones de dólares de salario con los Yanquis en el 2017. No conozco lo interior de la obvia negociación, pero seguramente será el asesor mejor pagado de la historia por un año. Otro récord.

NINGÚN PELOTERO VALE TANTO

Siempre me pregunté: ¿Cómo desquitar 25 millones de dólares por temporada? ¿Se les ocurre algo? Bueno, posiblemente juntando el siguiente paquete: batear .406 puntos como Ted Williams en 1941, impulsar 190 carreras como Hack Wilson en 1930, conectar 70 jonrones como McGwire en el 98, ser capaz de 272 hits como lo hizo Ichiro Suzuki y registrar una racha de 56 juegos hiteando como Joe Dimaggio. Solo así sería un salario justo, o quizás no, pero abierto a discusión.

Alex fue el único pelotero nombrado en 1999 entre los mejores cinco por todos los ejecutivos, superando a Ken Griffey en una encuesta dirigida por The Sporting News. Fue precisamente por valoraciones como esa, que Rodríguez, quien pudo agregar otros dos títulos Más Valiosos a los tres obtenidos, perdiendo en cerradas y cuestionables votaciones, llegó a convertirse en el pelotero mejor pagado, primero por Texas y después por los Yanquis.

IMPACTANDO A LOS 20 AÑOS

Fue Más Valioso en el 2003 con Texas, pese a jugar para un equipo de último lugar; en el 2005, su segundo año con los Yanquis; y en el 2007, siempre con los Yanquis. A los 20 años, en su primera temporada completa con Seattle, fue campeón de bateo con .358 puntos disparando 215 imparables, empujando 123 carreras y anotando 141 mientras disparaba 36 jonrones. Un cronista de Seattle lo sacó de los primeros cinco lugares en su tarjeta y fue derrotado injustamente por Juan González en la batalla por el Más Valioso.

El viernes, Alex Rodríguez, el artillero de 3,114 hits, 696 jonrones, 3 premios Más Valioso, 2,021 anotadas, 2,084 empujadas, una vez 40-40 en robos y jonrones, factor de seguridad como short y antesalista, estará jugando su último partido. Seguramente quisiera retirarse con un cuadrangular como Ted Williams, pero sabe que eso es poco probable. ¿Por qué diablos el chico bueno se desvió hacia lo prohibido si estaba siendo lo suficientemente grande? Fue una escena de ¿Tú también hijo mío? Esa mancha lo perseguirá por siempre cerrándole las puertas de Cooperstown, cuando pudo ser el probable primer pelotero unánime en el Salón. Antes de eso, era considerado el mejor del juego. Hoy encima de sus cifras, las campanas doblan por Alex el pecador.

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