Edgard Tijerino
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SIN CARTELES. Para un capitalino nica, lo más raro aquí en Río es no encontrar carteles en todas las calles, mucho menos en las vecindades de los sitios olímpicos. Tampoco usan esas mantas que hacen ver a Managua tan horrorosa… Puede que hayan quitado todos los carteles de Lula y Dilma y no se atrevan a colocar uno de Temer, quien está en duda para la clausura, por ser alérgico a los abucheos… Lo que se escucha, es que Río es la ciudad más insegura del mundo. Quizás eso explique por qué de vez en cuando, encuentras a alguien obsequiando biblias. Si no sabes rezar, aquí aprendes en un curso acelerado. Aún de día, preocupa encontrarse con alguien, porque te sientes en peligro, como en el Bronx… Es extraño que se vea promoción de estos Juegos. Debe ser por los problemas políticos que no solo los afectaron, sino que los hicieron peligrar.

LOS TAXISTAS. Tratan de no incomodar. Se parquean a la orilla de las cunetas para atender a los pasajeros, a diferencia de allá, en media calle y hasta debajo de un semáforo… No he visto a los buses embistiendo, quizás porque las multas son fuertes y quitan zapatos de los aceleradores. Se observa bastante respeto por las luces rojas… Hay mucho temor por la diabetes. La señora que arregla mi habitación me criticó por tomar gaseosa, advirtiéndome lo dañina que es. “Mucha azúcar” me dijo en español… El picante es escaso y compré otro Tabasco de reserva. Arturo Cruz vendría con una maleta de chiles cabros… Me han obligado a decir “obrigado” a cada rato, agradeciendo… Me recomiendan no acercarme a ningún grupo en las aceras. Hacen que están haciendo algo y no es así. Los más lesionados, son los curiosos… Compré un servicio de costillas de cerdo, que creo, me van a durar toda la semana. Puede haber sido “marca” familiar. No he comido frago porque no le hago mucho swing al pollo.

LA VIGILANCIA. Dicen que la cantidad de efectivos armados desplegados por Río es de casi 90 mil y hacen falta… Lo mejor de estos Juegos son los voluntarios. Parece que fueron escogidos después de aprobar un curso… Por 15 dólares me llevó un taxi a Copacabana. Quería caminar frente a la playa. En las dos visitas anteriores invitado por Carlos García y Julio Rocha, por casualidad me hospedé en el mismo hotel, El Sofitel, en Copacabana… Frente al peligro, salgo temprano aprovechando que las finales están programadas en las noches y mejor las veo por televisión sin preocuparme por el regreso a la una de la madrugada… Me he concentrado en los deportes que se realizan en el Parque Olímpico cerca de la Villa y del Hotel Grand Midas en donde me encuentro… Al terminar la natación, se siente un descanso y el centro de agitación pasa al Estadio Olímpico con el atletismo que echa humo.

SCOUTEANDO. Aunque los Juegos Centroamericanos son pequeños, Emmett anda tomando nota de todo y preguntando. Tiene en el voluntario Danilo, un gran traductor… Aquí los taxis se colocan a un lado junto a la cuneta para no estorbar al captar pasajeros. Allá lo hacen donde se les antoja. Eso sí, las multas son fuertes… Desde que vine, se ha detenido la lluvia… Hoy haré una visita de repaso al Cristo del Corcovado. Quizás se acuerde de este prójimo… Anoche terminé uno de los dos capítulos que me faltan para cerrar el Libro “Yo Vago”. Es el que titulo: Mis Maestros. Solo queda pendiente el de las anécdotas. También estoy leyendo el libro “La revolución tranquila” sobre el expresidente de Uruguay, José Mujica. Lo compré en el aeropuerto de Panamá. Hay que aprovechar el tiempo libre. Ya tendremos suficiente en el más allá.

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