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Justo cuando comencé a leer el libro de Thomas Kistner: “FIFA, Mafia”, que recibí como obsequio de cumpleaños, la Federación Nicaragüense de Futbol (Fenifut) se sacude con la destitución de su ahora exregente Jacinto Reyes Gatica, que hace un par de semanas había despedido a Ildefonso Agurcia, quien fungía como gerente general de esa institución. La obra de Kistner me atrapa, pero lo confieso, la novela de Fenifut es para no perdérsela.

Un día después de haber sido notificado sobre su despido, Reyes Gatica sale al paso para defenderse, aun cuando sus palabras no reviertan la decisión tomada por el Comité Ejecutivo de la federación. “Mi destitución fue un golpe de estado. Yo llamé a los miembros del ejecutivo para firmar un acuerdo de consolidación de proyectos y de pronto se volcaron en mi contra. Solamente me dijeron que habían llegado a la conclusión que yo no podía seguir en mi cargo”, manifestó el federado, quien esta mañana entregará su trono.  

Como era de sospecharse, el despido de Agurcia fue apenas el aviso de que Fenifut sufriría grandes cambios. Según Reyes, Ildefonso le habría anticipado sobre su destitución, un recado con tono de advertencia o amenaza. “Antes de irse me dijo en mi cara que él se iba, pero que yo también y lo logró. Su amenaza se cumplió, porque todo estaba tramado. Lastimosamente, abrí los ojos muy tarde, muchos me dijeron que lo despidiera hace mucho y no hice caso”, aseveró Gatica.

Según el expresidente de Fenifut, cuyo ciclo terminaría en diciembre del 2018, Agurcia “era un infiltrado en la federación”, asumiendo que “se fue llevando consigo una cantidad de documentos que le pertenecen a la institución, lo cual es ilegal”. “Él (Ildefonso) siempre anduvo llevándole recados a terceros (sin aclarar quiénes), hablaba a mis espaldas de mi gestión, me puso en contra de todos, quiso mandar más que yo, al límite que muchas veces me gritó”, confesó Gatica.   

Sobre su destitución, la cual fue consensuada y firmada por el Comité Ejecutivo, aduciendo que él no notificó formalmente sobre el despido de Agurcia, Reyes declaró que “ellos (Comité) sabían y fueron quienes reincidentemente pedían su despido”. “En las actas que enviamos a Concacaf y Uncaf está establecido y aprobado por ellos, me extrañó que dijeran lo contrario. Esto me pasa por baboso, idiota y estúpido”, dijo.   

Denuncia deuda

Una vez rotos los lazos con su antiguo secretario general, Reyes ambientó que Agurcia se marchó de Fenifut dejando una deuda que supera los US$50,000, la cual asumió con una tour operadora de vuelos internacionales. “Se tomó libertades que no le correspondían, le dije que no había fondos para viajes y me dijo que él conseguiría patrocinios para cancelar, obviamente honraremos la deuda, pero fue un acto irresponsable de su parte”, ambientó Gatica, quien además, aclaró que la deuda corresponde a los viajes que realizó la selección azul y blanco a Cuba y Trinidad y Tobago.

Sobre los señalamientos en su contra, Agurcia se limitó a decir que “no me voy a manifestar bajo ningún punto de vista respecto a lo que diga él (Reyes). Yo soy muy respetuoso con los estatutos de FIFA, Concacaf, Uncaf y Fenifut, no voy a emitir un pronunciamiento antes de una resolución de los organismos a los que les compete. Seguiré disfrutando del futbol, tengo ofertas de trabajo, pero evaluaré más adelante qué hacer. Lo he dicho varias veces, tengo dos pasiones, el futbol y el Derecho y los voy a seguir disfrutando”, aseveró.     

De momento, el cargo de presidente interino lo asumirá el primer vicepresidente Manuel Quintanilla, hasta que la Asamblea General tome una decisión definitiva sobre suspensión provisional de Reyes Gatica. En un comunicado, Fenifut señaló que el dimitido presidente tomó decisiones sin consultarlas con el Comité Ejecutivo sobre el manejo presupuestario de la federación, sobre todo, en lo respectivo a los recién asignados fondos Forward de FIFA, que ascienden a más de US$1.5 millones de dólares.  

En su más reciente obra, Kistner aborda el escándalo del “FIFAgate” que expuso el abuso de poder, malversación de fondos y filtración descontrolada de enormes sumas de dinero en federaciones de varios países, propiciando la expulsión y arrestos de varios dirigentes y como suceso marcado la renuncia de Joseph Blatter de la presidencia de FIFA y el cese de su cargo como máxima autoridad de la UEFA al francés Michel Platini.

Al margen de las diferencias manifiestas que existen entre FIFA, como el órgano rector del futbol a nivel mundial y Fenifut, como una pequeña federación, que no obstante asume con criterio el dicho popular “en pueblo chico, infierno grande”, Kistner pudo incluso realizar una obra de más de 463 páginas, aún haciendo un perfecto trabajo de síntesis. Fenifut tiene su propia novela, cuyos episodios dejan más dudas que certezas y parecen no acabar.

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