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Tras dos semanas en Estados Unidos, los 21 muchachos que viajaron al coloso del norte a un intercambio deportivo y cultural financiado por la Embajada Americana y administrado por la Fundación Fabretto en Nicaragua, regresaron a suelo pinolero con sus maletas repletas de nuevas experiencias y renovados conocimientos, listos para compartir con sus comunidades lo aprendido en el país de las barras y las estrellas.

Sus rostros brillaban de entusiasmo, lucían como si hubiesen recibido una recarga de motivación. Todo lo visto en uno de los países más poderosos del mundo los llenó de un optimismo con apariencia de inquebrantable y capaz de hacerlos soñar con la construcción de una mejor nación.

En una simbólica reunión de bienvenida, sentada frente al conjunto de jóvenes entusiastas, atenta y sonriente, estaba la embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, Laura F. Dogu, escuchando las entretenidas experiencias de quienes, por primera vez, visitaron la tierra que la vio nacer. El momento se convirtió en una conversación atractiva entre los muchachos y la diplomática, ellos narraban sus vivencias con descripciones que hacían sentir al resto de la audiencia como en el lugar en el que ocurrieron los hechos, mientras ella, Dogu, escuchaba con atención, como una madre escucha las historias de sus hijos.

Tras mostrarse atenta a la lluvia de experiencias, la embajadora extendió su amabilidad a la prensa, ante quienes habló de la manera de apoyar a la juventud nicaraguense. “Ha sido un viaje excelente para los niños que viajaron en representación de Nicaragua.  Ellos aprendieron mucho allá, no solamente de Estados Unidos, sino de cosas que pueden utilizar en Nicaragua, principalmente de temas agropecuarios, de cómo pueden empezar a trabajar teniendo una finca muy pequeña y cómo buscar productos especiales para la producción. La idea es que ellos regresen a sus comunidades y puedan provocar impacto con lo aprendido”, señaló la diplomática, que además expresó que este viaje “fue parte de un programa que tenemos para apoyar a los jóvenes de Nicaragua, porque creemos que la juventud, en cualquier país, es el presente y el futuro, por eso es importante invertir en ellos”, agregando que los muchachos “tuvieron la oportunidad de aprender de beisbol, un deporte muy importante aquí en Nicaragua” y que está segura de que “han crecido con esta experiencia”.

Vivencias

Nayiri Centeno, originaria de San Isidro de Bolas, Managua, fue una de las 21 que viajaron a Estados Unidos, experiencia que catalogó como “única, especial e inolvidable” y que asegura le fue provechosa en la adquisición de conocimientos. “Aprendí muchas nuevas ideas que las traigo para compartirlas con mi familia, mi colegio y mi comunidad.  Allá aprendimos que podemos contribuir en la construcción de un país mejor”, aseguró Nayiri.

Por su parte, Mateo Antonio Amador Reyes, del municipio del Tortuguero, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (Raccs), aseguró que el viaje fue una “excelente experiencia, verdaderamente interesante” y que aunque al principio le fue difícil  adaptarse a la comida, terminó acostumbrándose. De la aventura en Estados Unidos, a Mateo lo que más le gustó fue la experiencia con el beisbol, deporte que tuvo la oportunidad de practicar en la Fundación Cal Ripken Sr., donde le dieron una medalla por su demostración de disciplina y liderazgo.

De acuerdo con Wilfredo Estrada, uno de los tutores que acompañó a los muchachos en el viaje, ellos también visitaron empresas y empresarios con la intención de introducir en la mentalidad de los jóvenes la necesidad de innovar y emprender.

El viaje

En esta travesía, que inició el 7 de agosto y terminó el pasado 19, participaron muchachos de entre 15 y 21 años de edad, procedentes de  distintos municipios del país. 

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