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Everth Cabrera vuelve a presentarse al cajón de bateo de la vida, el otrora jugador de Grandes Ligas que busca una oportunidad para resurgir y demostrarse a sí mismo que puede salir airoso de un complicado turno al bate, en el que además de estar en cuenta máxima enfrenta a ese lanzador mortífero de nombre adicción y de apellido drogas, que desde la colina de lo fatal se perfila amenazante.

Hasta ahora el duelo ha sido sumamente difícil para Cabrera, pero con el bate de la determinación sujetado con sus manos esta vez parece estar más próximo de conectar un inmenso cuadrangular, que de abanicar la brisa. Ayer en horas de la mañana, el exjugador de los Padres de San Diego y de los Orioles de Baltimore viajó a Cuba para iniciar un proceso de rehabilitación que podría extenderse por tres meses, según confirmó Nemesio Porras, presidente de la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociada (Feniba).

Consciente de que esta aparición ante su temido rival es clave para su continuidad en el juego, el muchacho buscó auxilio para realizar los ajustes que le permitan hacer una sólida conexión y vencer de una vez por todas al enemigo que lo ha dominado durante los últimos meses de su vida. “Fue Cabrera quien buscó la ayuda”, confirmó Porras.    Cabrera se marchó ayer a Cuba.

Este paso dado por el mismo Everth es una señal contundente del deseo que tiene de superar el mal momento que ha venido atravesando, pues anteriormente ya se le había ofrecido esta oportunidad, pero él se negó a aceptarla. “No acepté la rehabilitación, no quise ir. No quise que siguieran poniéndome en una situación en la que no estoy”, dijo en marzo, mientras se preparaba para jugar con los Tiburones de Granada en el Germán Pomares.

Ahora el panorama es distinto, el nandaimeño buscó la ayuda y la encontró, pues ante su iniciativa el Gobierno de Nicaragua realizó los movimientos necesarios para que fuera atendido en cuba, donde será recibido por el embajador nicaragüense y hacia donde viajó en compañía de Jessenia Mairena, una prima suya que ha sido pieza fundamental en su proceso de recuperación.
De acuerdo con Nemesio, quien cree en que Cabrera puede regresar al profesionalismo si logra recuperarse, fue el mismo pelotero quien manifestó que una vez de regreso en la tierra que lo vio nacer le gustaría jugar con los Indios del Bóer en la Liga Profesional. Everth piensa en el futuro, está decidido a reinventarse.

Quedan atrás

Esta nueva aventura de Cabrera lo sitúa en un contexto en el que la suspensión de 50 juegos impuesta por la MLB por haber estado involucrado en el caso de consumo de sustancias prohibidas en 2013, el arresto por consumo de marihuana en San Diego, Estados Unidos, su estadía en el Hospital siquiátrico de Managua y su conflicto con un ciudadano de su natal Nandaime deben quedar atrás y servir como recuerdos de un capítulo de su existencia al que ya se le ha puesto el punto final.

Everth tiene en sus manos la oportunidad de recuperar la confianza de quienes han creído en él y fortalecer su autoestima. Ya dio el primer paso y ahora debe mostrarse indetenible en su andar rumbo a la completa rehabilitación. Ojalá no haya olvidado lo que dijo en marzo de este año sobre su forma de afrontar las adversidades: “siempre he sido así (valiente), me gusta enfrentar mis errores y no correrme, porque si me les corro los vuelvo a cometer, pero si los enfrento hay una posibilidad de no volverlos a realizar”.

Ajax Delgado, vicepresidente de Feniba, confirmó que Cabrera estaría dispuesto a disputar la Liga Profesional defendiendo el uniforme de los Indios del Bóer. El directivo atendió al nandaimeño en su negocio, la Gasolinera Puma Rubenia, horas antes de que partiera hacia Cuba y logró expresarle su deseo de volver “rejuvenecido” y listo para seguir mostrando su potencial en el beisbol casero.  

Cabrera en MLB

Everth Cabrera jugó durante siete temporadas en el mejor beisbol del mundo, vistiendo el uniforme de los Padres de San Diego y el de los Orioles de Baltimore. En su carrera jugó 510 partidos, en los cuales acumuló un promedio de .246, producto de 450 imparables en 1829 turnos al bate. Conectó 73 dobletes, 20 triples y 12 jonrones. Remolcó 132 carreras y anotó 228.

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