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El lanzador rivense Erasmo Ramírez, habló ayer, en entrevista para El Nuevo Diario desde Boston, sobre su actualidad en las Grandes Ligas y ambientó que se siente satisfecho con el trabajo que ha realizado esta temporada con los Rays de Tamba Bay.

Reconoció que tuvo problemas de descontrol con sus lanzamientos a mediados de la temporada, lo que casi le cuesta su traslado a otra organización en Las Mayores, pero calibró a tiempo y enderezó su picheo, tras ser descifrado fácilmente por los bateadores.EL RIVENSE SUCUMBIÓ AYER CONTRA BOSTON.

Destacó, además, que una vez finalice la temporada, prevé quedarse por un tiempo en la ciudad de Tampa, para posteriormente regresarse a Nicaragua a disfrutar de vacaciones familiares.

Estas a punto de terminar la temporada con el equipo de Tampa ¿cómo te sientes anímicamente?

“Me siento súper contento. En esta segunda mitad, me siento más consciente de lo que tengo que hacer en el bullpen. Terminé un poquito tambaleante en la primera mitad, pero en la segunda vuelta la idea era meter todo lo que tuviera extra para terminar fuerte”.

Notamos que empezaste a flaquear en ciertos momentos en tus picheos, ¿estabas perdiendo consistencia en el brazo?

“Realmente no, porque siempre mantenía la velocidad. El problema fue con las curvas. Al no poder controlar mis picheos secundarios me volvía en un lanzador de recta y yo no soy un lanzador que tira arriba de 96 millas. Vos sabés que si uno lanza arriba de 95 millas puedes sobrevivir en las Grandes Ligas, pero en mi caso no, yo sobrevivo con mis curvas y al perder control en lanzar curvas, me volví un poquito vulnerable, pero gracias a Dios volvimos a enderezarnos y pues ahora estoy concentrado en terminar fuerte”.

Surgieron muchos rumores de que serías cambiado, ¿considerás que eso te afectó?

“No necesariamente. Yo siempre estuve enfocado en hacer mi trabajo. Si el equipo hacía el cambio, pues igualmente, tenía que ir a hacer mi trabajo lo mejor posible al equipo que me tocara. Yo siempre he estado muy agradecido con Tamba ya que ellos me abrieron las puertas y tuvieron mucha confianza en mí. Mi idea era esperar cuál era la decisión que iban a tomar, pero al final acá todavía estamos”.

¿Sentiste alivio cuando te enteraste que ya no te cambiarían de equipo?

“Bueno, en sí, lo de cambiado es casi lo mismo, lo único que cambia es el equipo, pero nada, yo estaba tranquilo. Yo estaba consciente de que si me cambiaban de equipo, donde sea que estuviera tenía que enfocarme en hacer las cosas bien, pero como te dije, gracias a Dios todo mejoró. Ahora estoy enfocado en este mes que nos queda de la temporada. Así que a buscar cómo mantener el brazo fresco porque ya a esta altura, los inning pesan mucho”.

A propósito de que la campaña está por terminar, ¿cuáles son tus planes una vez que estés de vacaciones?

“Quedarme un tiempo por la ciudad de Tampa, ver que todas las cuentas estén pagadas, no dejar deudas (ríe), luego ir a disfrutar de mi familia”.

¿Tienes pensado jugar en el beisbol de Nicaragua?

“Por el momento todo indica que no voy a tener permiso del equipo nuevamente. Por ser mi primer año como relevista, he estado lanzando bastantes innings y no creo que el equipo me dé permiso, pero si en un caso me permitieran, claro que me gustaría jugar en Nicaragua y pues quedarme cerca de la familia por un rato más”.

¿Considerás que el equipo de Tampa te utilizará nuevamente como relevista el próximo año?

“Con favor de Dios, ojalá vuelva a ser abridor, pero son decisiones del equipo. Este año se empezó con esa idea al inicio de la temporada, pero al ver que les estaba funcionando como relevista el equipo me dejó en ese rol. Son cosas que uno no controla, pero lo que voy hacer para el próximo año es entrenar fuerte, entrenar como abridor, recuperar mi resistencia durante mis vacaciones y ver qué deciden ellos. Ya por lo menos tuve la oportunidad de estar en ambos roles y me siento muy satisfecho con mi labor”.

Hace pocos días conversamos con Cheslor y nos decía que admira mucho tu trabajo y desea que sigás jugando para el equipo de Tampa por “20 años más”. ¿Qué te merecen esos deseos de Cuthbert?

(Ríe). “Yo lo mismo le deseo a Cheslor. Luce demasiado bien. Ojalá que se mantenga ahí, que el equipo de Kansas le dé su lugar, que se lo está ganando apunto de bateo y sus buenas jugadas que está haciendo en tercera base. Él está demostrando que puede jugar, que tiene todo para quedarse en Grandes Ligas y con favor de Dios, ojalá todo le siga saliendo bien para que  termine fuerte. Si termina en los .300 (promedio de bateo) es una ganancia extra. Esperemos que termine así. Le aconsejo a Cheslor, al igual que yo, que tenemos que trabajar fuerte en las vacaciones para no descuidarnos y no dejarnos quitar el puesto”.

¿Y qué piensas sobre el tra bajo de Juan Carlos Ramírez?

“Me alegra que el cambio de equipo le haya caído muy bien. El equipo de Los Ángeles parece que le ha ayudado mucho. Tiene la oportunidad de estar alrededor de más latinos. Está con gente que le va  a hablar directo, no le van a andar con rodeos. Le van a decir sus cosas, qué necesita hacer, lo que necesita practicar y se nota que él ha escuchado mucho. Parece que ha seguido los consejos. Se le nota que está más confiado cada vez que va a lanzar. Ya no duda de su picheo, y el slider le está cayendo, eso le está ayudando a crecer. Eso me gusta mucho porque de esa forma nos podemos mantener más nicas jugando en las Grandes Ligas”.

¿La situación de Juan Carlos Ramírez es similar a la que vos viviste cuando te cambiaron de Seattle para Tampa?  

(Ríe). “Son cosas que pasan. Cuando te cambian de equipo es como ver la vida diferente, con nuevas oportunidades. A veces cuando un equipo te deja en libertad o te cambia, tú no sabes qué pasará, pero uno debe enfocarse y saber controlar las emociones, entrenar fuerte cada día, es una oportunidad para ver qué es lo que necesitas arreglar y demostrarle al equipo que tú llegaste a buscar cómo ganar. Siempre con la mente positiva pase lo que pase. Hay que regresar siempre con esa hambre de ser cada día mejor”.

En su actuación de ayer, ante los Medias Rojas de Boston en el Fenway Park, Erasmo entró en el cierre del octavo episodio con el marcador igualado 6-6. Desafortunadamente, sufrió un castigo de tres imparables, aceptó dos carreras y cargó con el revés de Tampa 6-8, dejando su efectividad en 3.87 y balance de siete victorias y 10 reveses esta campaña.

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