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México es el país de América Latina con la mayor cantidad de medios informativos. Su poderosa red de televisión, sus incontables estaciones de radio y sus múltiples periódicos y revistas. Quizás por eso me gusta tanto ir a México. Acostumbro comprar en los kioscos cada amanecer, unos siete diarios, más El País de España en su versión azteca. A veces, compro más y por la noche me distrae seleccionar lo que voy a recortar en diferentes temas, sobre todo en deportes. Es algo que realizo con disciplina de ateniense, desde hace más de 50 años.

En ninguno de los medios mexicanos, nuestro Román “Chocolatito” González, es considerado NO FAVORITO frente a Carlos Cuadras, el Campeón CMB de las 115 libras, un peleador hasta hoy invicto, con la única ventaja de estar adaptado a esa categoría, la misma ventaja que el huracanado y destructivo Aaron Pryor aprovechó al máximo en las 140 libras frente a Alexis Argüello en sus dos combates, pero que tanto Alfredo Escalera y Jim Watt, no lograron hacerlo ante el brusco empuje del explosivo flaco en las 130 y las 135 libras. Por supuesto, Escalera y Watt no tenían el nivel de competitividad ni la suma de recursos ofensivos, de Pryor.

EN BUSCA DE LO INESPERADO

A un lado de ese profundo respeto que “Chocolatito” se ha ganado a pulso y del temor que provoca, no solo por la distinción de mejor peleador del planeta libra por libra, sino por sus llamativas habilidades tan bien cultivadas, la flexibilidad incontrolable de su boxeo y esa tendencia de ir siempre hacia adelante combinando sus golpes disparados desde diferentes ángulos con variadas cuotas de poder, el periodismo azteca se ve obligado a aferrarse a la esperanza de que algo extraño pueda ocurrir, incluso lo más remoto, que “Chocolate” se trabe, como le ocurrió a Alexis frente a Olivares.

  • 45-0 el récord de “Chocolatito”, de 29 años, con 38 nocauts, el más reciente contra Brian Viloria en el 2015.

“Todo listo para que Argüello se corone hoy”, fue el gran titular del diario deportivo Esto, en tanto El Heraldo apuntaba “Rubén sin chance”, y el brillante columnista de Excélsior, Manuel Seyde, advertía: “No se puede ir contra un león joven y hambriento, entrenando en los bares”, refiriéndose  a las desviaciones de “El Púas”. Existía un temor redondo frente al cañoneo que Alexis había exhibido destrozando a Art Haffey, un yunque, pero al mismo tiempo, cierta esperanza alrededor de un impacto de Rubén que fabricara lo inesperado.

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EL RIESGO ESTÁ AHÍ

La esperanza fue más allá. Olivares logró enredar a Argüello, y entre los desajustes, tomar las riendas de la pelea. ¿Quién imaginó eso en los cálculos previos? Después del round 10, Rubén estaba más interesado en la suma de puntos que en la posibilidad de un golpe definitivo. Lo sorprendente se estaba agigantado tanto al lado de Rubén, que en el round 13 cambió de acera, y fue el ídolo azteca el sorprendido por una combinación de golpes y una descarga definitiva. Fue hasta entonces, que el temor, ahora instalado en la esquina de Alexis, desapareció. -“Chocolatito” busca una cuarta corona mundial-

Aquí en Nicaragua, “Chocolate” es tan favorito como en México y en Los Ángeles, pero no hay manera de espantar el temor inevitable en toda pelea: ¿y si ocurre lo imprevisto? Mike Tyson y el mundo nunca pensaron que Buster Douglas lo noquearía, mucho menos que  León Spinks destronaría a Muhammad Alí, o que un Leonard aparentemente entrando en declive, vencería a Marvin Hagler, y que Julio César Chávez saldría en el último instante de las brasas ante Meldrick Taylor. No hay vacunas contra ese tipo de temor.

FÁCIL SABER ¿QUIÉN ES MÁS?

Sin embargo, siempre es más fuerte la consistencia del enfoque. El ¿quién con mayor destreza? ¿quién más dañino? ¿quién más preciso? ¿quién más flexible? ¿quién con mejores triunfos? ¿quién mejor valorado?, todo eso conduce al ¿quién más capaz? Cierto una recta de nocáut, un gancho fractura costillas o un golpe tan inesperado como el de Juan Manuel Márquez al rostro de Pacquiao, terminan con las teorizaciones, y esa esperanza, a la que se aferran los no favorecidos a la hora de colocar las argumentaciones en la balanza de los análisis, es la que cobija a Cuadras.

  • 35-0 las cifras de Cuadras, de 28 años, con 27 nocauts, realizando seis defensas del cinturón de las 115 libras.

¿Qué si puede ganar Cuadras? Por supuesto. Es un campeón invicto que se mueve en una categoría superior, sabe boxear y ha noqueado a 27 en sus 35 victorias, pero nunca ha enfrentado a una aproximación de “Chocolate”. Ni el tailandés Wisaksil Wandek a quien destronó en mayo del 2014, ni sus retadores frustrados, José Salgado, Marvin Mabait, Luis Concepción, Dixon Flores, Koki Eto y Richie Mepranum, son tan exigentes como lo será el pinolero. Cuadras se sentirá en un planeta no conocido, buscando orientación.

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EL PEOR ERROR, SUBESTIMAR 

No hay exceso de confianza en Román, lo cual es saludable. Sonny Liston y George Foreman confiaron poder destruir a Muhammad Alí en 1964 y 1975. Consideraron al “profeta”, primero muy joven y tapudo, y después muy desgastado, con muy poco qué ofrecer. Ambos se equivocaron. No sé si Román conoce esas historias, pero dispone de una prudencia natural, y sobre todo, aún no se descuida. Seguramente sabe que es el mejor, pero no va a subestimar a Cuadras. Sería el peor error. Podemos hacerlo nosotros que no estamos entre las cuerdas y nos dejamos llevar por ese entusiasmo sin medida impulsado por la creencia en alguien o por el fanatismo, pero no él. ¡Nunca!

Casi todo invicto se acaba, casi todos los peleadores realmente grandiosos han sido derrotados, y hasta derribados o cortados. Entonces, recordando lo de Alexis frente a Marcel en Panamá aquel febrero de 1974, resulta inevitable pensar ¿Será el próximo sábado que veremos naufragar a “Chocolate” ante Cuadras? No lo creo, por ser el nica superior en todos los aspectos y encontrarse en un gran momento. El interés por esa cuarta corona es mayúsculo y agrandará su capacidad para ejercer presión, ir a fondo y buscar cómo simplificar.

NO TENGO DUDA

Creo, como casi todos ustedes, que Román va a ganar, de cualquier manera, por puntos y por recorte. No lo veo muy exigido, por ser capaz de no ceder la iniciativa y mostrar efectividad en los contragolpes. Ha mostrado en algunos momentos, como frente a Yaegashi, disponer de resistencia. Todavía no lo hemos visto en una pelea cruenta, quizás sea la primera. ¿Qué extraño sería que una cuarta corona cueste sudor y sangre? El boxeo, no es ping pong, ni ajedrez.

  • 3 los títulos conseguidos por Román González en 105, 108 y 112 libras. Entrando el boxeo a los años 70 solo existía la categoría de las 112 libras.

 

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