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Superando la barrera de las 100 carreras empujadas, con cuatro más, Juan Carlos Urbina va consistentente tras la marca de 38 años en poder de Ernesto López, el temible “Tiburón”, desde 1978, cuando nuestro beisbol fue estremecido por un movimiento telúrico devastador, que no dejó piedra sobre piedra. Fue la temporada de los 156 hits de David Green, de los 437 puntos de Vicente López, y de los 42 jonrones de Ernesto con 117 remolques. Aun con esos desbordes, los tiradores no terminaron solicitando asilo con desesperación, también ellos se hicieron notar.

UN TRIPLE CORONA

Fue en 1977, cuando Ernesto López se convirtió en el último pinolero ganador de la Triple Corona, haciendo añicos los récords de jonrones y carreras empujadas en poder de Pedro Selva. En una época en que el jonrón estaba perdiendo notoriedad, Ernesto, armado de un bate de aluminio, se voló la cerca en 41 ocasiones, impulsando 111 carreras y registrando un promedio de .363 puntos. Unas cifras fabulosas. Además, fue líder en carreras anotadas con 92, en slugging con un porcentaje insólito de 726 puntos y en bases alcanzadas con 284. Ese mismo año, durante el play off con los leones, Ernesto descargó tres jonrones fuera de cómputo en el juego decisivo por el título de la Liga Esperanza y Reconstrucción, que se realizó en el Estadio Nacional. 

Al año siguiente, cuando por fin se unió nuestro beisbol después de aquella plática entre Heberto Portobanco y Carlos García en un restaurante cercano a Masaya, López conectó -aprovechando un agregado inventado por Carlos- 42 jonrones y empujó 117 carreras, estableciendo nuevas marcas. La Feniba, de nuevo con las riendas del beisbol casero una vez realizada la unificación, decidió arbitrariamente seguir contabilizando las cifras de las series semifinales pactadas a siete juegos, para las cuales no se permitieron refuerzos, dejando sin oportunidad injustamente varios peloteros, entre ellos Pedro Selva. El objetivo de Carlos era borrar los registros de Ernesto en la Esperanza y Reconstrucción, y lo logró.

LAS CIFRAS REALES

Objetivamente, sin distorsiones, Ernesto López terminó en el 78 con 40 jonrones y 113 empujadas en el torneo regular, lo que sería un récord aún vigente, pues superaba en dos su producción de 111 en el 77. Con su accionar en las semifinales, algo nunca más vuelto a ver, Ernesto se extendió a 42 jonrones y 117 impulsadas, que es la marca seriamente perseguida por un voraz Juan Carlos Urbina, sin aluminio, pero contra un pitcheo menos exigente.

La grandeza de Ernesto está más allá. Su total de jonrones, su marca de 10 en un evento internacional como los Juegos Centroamericanos y del Caribe realizados en Medellín 1978, aquel jonrón contra Baudilio Vinnent en la victoria sobre Cuba en 1976, sus cuatro estacazos encima de las verjas en un juego contra Colombia, también en 1978, forman parte de la leyenda de uno de los más grandes bateadores caseros de todos los tiempos. 

  • 104 carreras impulsadas acumula Juan Carlos Urbina esta campaña en el Campeonato Germán Pomares.

    

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