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El choque de carne y cuero, el crujir de huesos, esos zarpazos que cortan y provocan flujos de sangre, el ruido de las mandíbulas al ser impactadas, los derrumbes estrepitosos consecuencia de golpes demoledores, las recuperaciones milagrosas a base de un extra de agallas, ese resoplar del cansancio extremo, el rechinar de dientes destrozando los protectores bucales, todo eso es música en el boxeo. Sin embargo, nada que ver con nuestro Román “Chocolatito” González a lo largo de 45 combates sin perder. ¿Qué sabe él de los sufrimientos extremos, de victorias épicas, de costuras en su rostro, del aullido de sus costillas, del debilitamiento de sus piernas obligándolo a doblar rodillas? Nunca lo hemos visto así, emergiendo en busca de lo grandioso, como lo han hecho todos los grandes, excepto Floyd Mayweather, solo exigido a fondo por Óscar de la Hoya.

NUNCA UNA PELEA ÉPICA

Quiero ver a Chocolatito en una pelea cruenta, como las de Alexis con Escalera, o con Mancini, o con Boza Edwards, sin llegar a los círculos del infierno que nos grafica Dante y que Aaron Pryor lo hizo visitar en par de ocasiones. Román obviamente es un artista del ring, pero también lo fueron Robinson, Leonard, Alí, y se vieron involucrados en oleajes de violencia inolvidables construyendo victorias que los engrandecieron. Soy de los que piensa que un púgil fuera de serie, necesita de eso, de mostrar que puede salir de entre las brasas para imponerse, que es capaz de ser un Hércules con las cabezas de la Hidra de Lerna.

No se trata de pensar en forma sanguinaria, sino de ver sobrevivir al héroe frente a la exigencia suprema. El boxeo no es ajedrez solo genial, ni tenis tan elegante, es un deporte brutal, de destrucción. Es la cabeza de Joe Walcott girando grotescamente con su rostro  distorsionado por el golpeo salvaje de Rocky Marciano, foto tan apreciada en mi archivo; es la mandíbula de Alí casi hecha astillas por el gancho de Joe Frazier; es el golpeo de Alexis Argüello, triturando implacablemente al canadiense Art Hafey. Igual que Mayweather, Chocolatito todavía no nos entrega una pelea épica.

¿SERÁ CAPAZ CUADRAS?

¿Podrá Carlos Cuadras forzarlo a un combate de ese tipo el sábado en el Fórum de Inglewood, testigo de tantos dramas entre las cuerdas? Fue en ese escenario que Alexis Argüello salió del “ataúd”, casi sepultado por los puntos, para noquear espectacularmente a Rubén Olivares enloqueciendo al país. Un resurgimiento que todos tenemos grabado en mentes y corazones. Peleando en su peso acostumbrado, 115 libras, con ventajas en estatura y alcance, dueño de suficiente rapidez y posiblemente sin temor, el mexicano podría obligar a Román a realizar la pelea de su vida para vencer. Este tipo de combates agiganta la imagen de un púgil. Aunque como dice Murphy nada es tan fácil como parece, Chocolatito hasta hoy, lo ha hecho todo fácil, y no se atraen multitudes en el boxeo, sin excederse en el esfuerzo.

Se dice que sobre el ring, las almas son más fuertes que los huesos. ¡Qué bueno sería presenciar una pelea feroz el sábado en el Forum, con el suspenso oscilando, y por supuesto, con Chocolatito ganando inobjetablemente. Ningún súper peleador ha escapado a esa experiencia, solo Floyd Mayweather. Por eso se discute su grandiosidad. No quiero recordar a peleadores que parecían fabulosos, y cuando los llevaron a las puertas del infierno, se arrugaron, como Roy Jones.

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