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El campeón está feliz, en un estado emocional extraordinario, cuando solamente faltan dos días para su cita histórica contra el mexicano Carlos Cuadras. El Román “Chocolatito” González de mirada triste, caminando sigilosamente y con la voz apagada por el desgaste del peso en la última semana, antes de afrontar un combate en años anteriores, desapareció, no existe ni la sombra de ese peleador; sin lugar a dudas, la escalada hacia 115 libras cayó como maná del cielo al cuerpo del mejor boxeador del mundo.

Este miércoles, el artista de los pesos pequeños volvió a dejar en evidencia en el entrenamiento público que se realizó en el gimnasio Wild Card West, que hoy está mejor que nunca para conquistar su cuarta corona en diferentes categorías. Su presencia ante los medios de comunicación programada para la 1 de la tarde se retrasó 15 minutos, la impaciencia rondaba en el complejo boxístico. 

Antes que Román, habían hecho su presentación Jesús Soto, Carlos Cuadras y Yoshihiro Kamegai, en ese orden. El mexicano también se mostró formidable, animado, y retador; cantó una canción y hasta se echó un bailecito en el ring, posó para las fotografías y habló con todos los periodistas nicaragüenses. “Estoy ansioso por subirme al ring, me entregaré al ciento por ciento. Soy amigo de Román, pero arriba del ring se acaba eso, solamente vamos a hacer nuestro trabajo. Estoy seguro de ganar, tengo la fuerza. Todos los días en la mañana me bebo mi chocomilk”, dijo Cuadras.

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Mucha algarabía

Con el mexicano fuera de escena, Kamegai hizo una breve exhibición, se bajó del ring y empezó la espera por el nica. Finalmente, Román apareció con su equipo de trabajo. Inmediatamente el acoso de los periodistas no se hizo esperar y empezaron las preguntas que González contestó con mucha amabilidad. “Me siento muy bien, no he dejado de comer, estoy motivado para la pelea”, fueron las primeras declaraciones de González. “Nunca me he sentido fuerte como ahora, he entrenado como nunca en mi vida”, agregó.

Tras atender a los periodistas, Román subió al cuadrilátero y empezó a soltar las manos, mientras tanto, su equipo aplaudía incesantemente y vociferaban: “Viene porque viene”, haciendo referencia a la cuarta corona. González, como un niño que se emociona cuando lo llenan de ánimos, respondió al apoyo de sus más cercanos. “¡Viva Alexis, soy su pupilo! ¡Vamos por la cuarta!”, gritaba González, caminando por todo el ring, saludando a los periodistas y haciendo la señal del número cuatro con ambas manos, incluso hizo un rápido cambio de piernas al estilo de Muhammad Ali.

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“Tengo la capacidad para noquear a Cuadras, ese el objetivo. Debo de cuidarme de su cabeza porque muchas de sus peleas han terminado de esa manera, si Dios lo permite Carlos será otro mexicano más al que le gane”, indicó González, quien terminó su breve exhibición de 9 minutos, quedándose en el gimnasio para realizar su entrenamiento vespertino. El monarca irradia una confianza exuberante, no se conforma con tres coronas, quiere aumentar su grandeza, destronando al llamado “Príncipe”, quien quiere ascender al nivel de rey.

  • 1 combate ha realizado este año Román González, su triunfo contra McWilliams Arroyo.
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