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Si la fe mueve montañas, Román “Chocolatito” González debe vencer esta noche en Inglewood al mexicano Carlos Cuadras, arrebatándole el cinturón CMB de las 115 libras. En un país de tantas incertidumbres, una de las pocas certezas que tenemos es la destreza, fogosidad y punch de “Chocolatito”. En los cálculos previos, él es casi tan favorito como Daniel Ortega para imponerse en las elecciones de noviembre. Eso sí, hay una diferencia: el comandante, aunque reacio a la observación, tiene la ventaja de no tener oposición; en tanto, Román se encontrará entre las cuerdas con un adversario nunca vencido, armado con dos escopetas, la izquierda y la derecha, y empujado por la ansiedad de provocar un verdadero impacto mientras defiende su título. 

Ese fuego de Román

Creo que “Chocolate” gana, igual que lo creen ustedes, y sobre todo él, dueño de excelentes recursos y una confianza exuberante, ganador de sus 45 combates en tres casilleros diferentes, en el más grande alarde visto en las categorías pequeñas. Va por su cuarta corona, una rareza que funciona como “toque de distinción”, y eso es estimulante para cualquiera. Cuadras, pese a estar invicto en 35 combates, aún no consigue el reconocimiento deseado, ni presenta una pelea trepidante en su historial, así que se espera busque con desesperación una victoria resonante. Sin el “ahora o nunca” aguijoneándolo, Cuadras seguramente piensa que este es el momento y ese es el rival apropiado para engrandecerse. Lo probable es que presenciemos una pelea que echará lumbre.

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Román dispara fuego como lava que brota de los encumbrados agujeros. Fuego que aniquila. No es un boxeador predecible en sus ofensivas por su variedad de movimientos, rapidez para incursionar entre la guardia del adversario, precisión en las repeticiones y prontitud para salir. Cuadras estará frente a un crucigrama. Esa es la mayor ventaja del pinolero y lo que puede inutilizar la superioridad en alcance del azteca. Un boxeador más alto, frente a un rival más hábil, tiene mayor superficie que proteger, sobre todo si no puede evitar la pelea adentro.

Cuadras atrás, no lo creo

Descarto ver a Cuadras peleando en reversa. Por los videos analizados, debe estar claro cómo funciona Román con la iniciativa en sus manos y pensando velozmente. Hasta hoy, el único rival que verdaderamente ha incomodado al nicaragüense es “el Gallo” Estrada, con mayor capacidad de agresión y toma de riesgos que lo mostrado por Cuadras. Es probable que el campeón, contrario a lo que se piensa, se suelte lo más pronto posible en un atrevimiento que le permita saber si puede provocar desconcierto. Pienso que el inicio del combate será determinante, más para el mexicano que para el nuestro, capaz de hacer variadas propuestas y resolver problemas de diferentes maneras. Quien está obligado a realizar una pelea perfecta es Cuadras, frente al rival más exigente de su carrera.

La mayor ventaja de “Chocolate” es su efectividad utilizando la multiplicidad de recursos que dispone. ¿Cómo anticiparlo? Difícil, muy difícil. En peleas anteriores, Cuadras ha logrado avanzar apoyándose en los golpes rectos, sin recibir respuesta. Hoy será distinto, por encima de su izquierda estará volando la derecha del nica, y ojo, la llegada inmediata de la otra mano de Román antes del necesario paso atrás, para volver a tener una visión clara de las pretensiones y dificultades del adversario. Si “Chocolate” toma las riendas, Cuadras estará atormentado y tendrá que depender de una cuota extra de furia y poder para mantenerse a flote con posibilidades.

Espero ver a Román establecerse cambiando distancias y haciendo prevalecer sus descargas. Imagino un nocaut técnico a favor del nuestro, por acoso sostenido y golpeo más dañino. La extensión del combate va a depender de qué tan consistente es Cuadras, pero no llegará al final del recorrido. Me sorprendería verlo en pie esperando el conteo de las tarjetas. Es un buen momento para que Román se agigante más de lo que hemos visto, como lo hizo Ulises frente al cíclope. Yo creo, ustedes creen, y sobre todo, él cree. 

  • 17 victorias acumula el “Chocolatito” sobre 16 rivales mexicanos, de las cuales 14 han sido por la vía del cloroformo.

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