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El grupo musical Samba Bom Nicaragua le puso el sabor y calentó el ambiente en la casa del mejor peleador del boxeo mundial en la actualidad, Román “Chocolatito” González.

La tarima en la que el grupo musical con sus bailarinas, que atrajeron la mirada del género masculino, estuvo rodeada de una buena cantidad de personas que murmuraban que la cuarta corona estaba cerca de tener un nuevo dueño para festejarlo en el hogar de González, ubicado en el barrio La Esperanza, Managua, el que estuvo custodiado por efectivos de la Policía Nacional.

“El deseo de ver ganar a Román una cuarta corona me animó a venir. Espero que el país tenga más fama en el boxeo, porque hay un deportista que se destaca. El “Chocolatito” siempre ha sido apartado y no iba con nosotros a cazar garrobos, en cambio sus hermanos sí lo hacían”, aseguró Jorge Torres, vecino del púgil nica.

El tema musical “El Ojo del Tigre” sonó fuerte y un vecino de Román saltó al frente de la pantalla tirando golpes al estilo boxeador y los presentes lo vitorearon. -La mamá de Román disfrutó el tetracampeonato de su hijo-

Ansiedad y entusiasmo hubo en los presentes, desde el más pequeño hasta el más adulto, que vitorearon cada “bomba atómica” que el nicaragüense descargaba en la humanidad del mexicano Carlos “Príncipe” Cuadras. 

En cada medio tiempo de cada round se escuchó sonar el tema musical “Cumbia Sampuesana”, del cantautor Aniceto Molina, entre otros temas que prendieron más el ánimo de los asistentes.

Emociones a flor de piel

Los gritos no se hicieron esperar, cuando ambos gladiadores cruzaron metralla y los fieles de González gritaban: “dale ‘Chocolate’, pegale duro, vamos Román, buena esa mano, ya lo tenés”. En tanto, su mamá, doña Lilliam Luna, estaba serena como en las veces anteriores, pero en esta ocasión de pie solo fijaba su mirada en la pantalla gigante, mientras apretaba sus manos, visiblemente nerviosa, esperando el momento histórico del boxeo pinolero.

Al finalizar el combate, los presentes cruzaron dedos, esperando la decisión de los jueces. Apenas el anunciador dictó las tarjetas que favorecieron al “Chocolatito”, el júbilo se apoderó del barrio La Esperanza, los asistentes lloraron, se abrazaron, algunos aplaudían, el sentimiento fue uno, Román llenó de gloria a Nicaragua, logrando esa cuarta corona mundial con la que siempre soñó.

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