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En un intenso, vibrante y dramático juego de tronos, Román “Chocolatito” González superó a un siempre veloz y terriblemente incómodo Carlos Cuadras, para arrebatarle el cinturón de las 115 libras del CMB, asegurando su cuarta corona y permaneciendo invicto. En una pelea de mayúscula agitación, la decisión de los jueces fue unánime y de diferentes tamaños a favor del pinolero (117-111, 116-112 y 115-113), en una noche cobijada por un espeso suspenso. “Chocolatito” fue cortado y terminó con sus pómulos hinchados, pero entre las cuerdas a lo largo de doce asaltos, fue el mejor sin duda alguna. Se pueden discutir las cifras en las votaciones, no la victoria.

¡Qué bien estuviste, Román! No hay forma de pelearte perfecto. No lo permites con tus recursos, efectividad y determinación. Tu estrategia fue estupenda: ejercer presión en forma sostenida, estar siempre encima como un acosador incansable, sacar provecho de tus escopetazos largos; apurarlo tanto en salir de la zona de fuego que sus ráfagas, con poco porcentaje de precisión, terminaban desvaneciéndose mientras lograba distanciarse; obligarlo a estar más tiempo huyendo en busca de escapar a la destrucción, que interesado en ir a fondo y tomar riesgos extremos como se supone debe hacerlo un campeón que expone su corona; y convencerlo desde muy temprano que no debía quedarse cerca así sacrificara conseguir puntos. Es por eso que conseguiste un triunfo indiscutible, desarmando cualquier posibilidad de ser afectado en las tarjetas.

Excelencia boxística

El estallido emocional que se produjo en el país debe haber llegado hasta el Forum de Inglewood, estremeciéndolo. Fue admirable la concentración de tus esfuerzos en ser más efectivo golpeando, mostraste resistencia granítica, asimilando buenos golpes y nunca te desajustaste. Así queríamos verte, metido hasta el cuello entre las brasas y creciendo frente a las dificultades. Poco te importó no poder acorralarlo, porque estabas enfocado en llevar tu propia tarjeta. Tan es así que de inmediato, aunque no es común en vos, cuando sonó la última campana, tu gesto victorioso y sonrisa de satisfacción lo decían todo. Vimos al artista satisfecho de su obra, sin borrar ningún trazo. Con tu cuarta corona, entraste a un círculo de excelencia boxística. Te lo agradecemos. Déjame guardar ese video, agigantado por lo difícil que fue Cuadras. 

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Cierto, Carlos Cuadras se vio bien como factor de complicación, no con pretensión de prevalecer. No frente a un adversario como Román con tanta sabiduría y recursos ofensivos. Carlos, puedes aproximar a Román al agotamiento, pero no se defiende una corona peleando permanentemente en reversa. Primero porque muestras un respeto excesivo por el rival, y segundo, lo más importante, tu cuota de poder se diluye con golpes de largo recorrido. No te haces sentir realmente solo en apariencia. Es cierto que pelear así te permite disponer de mayor espacio para moverte y recibir menor daño, además de mostrar tu rapidez de piernas y ensayar sin interés en ser efectivo ráfagas que pueden confundir, pero no lo lograste como lo demuestran las tarjetas, aunque entre nosotros, debo admitirlo, fabricaste preocupación al convertirte con ese “estilo” que te garantizaba sobrevivencia en una ecuación difícil de resolver. Sin embargo, ¡cómo te afectó no salir a buscar la victoria con la fiereza requerida, excepto en los inicios de rounds!

Gran pelea y vencedor indiscutido 

Queda la impresión de una gran pelea con un ganador indiscutido, Román González. Pero ojo, nada de cualquiera pudo ganar como ocurrió en las batallas Hearns-Leonard, Fullmer-Robinson o Chávez-Whitaker, por citar algunas. El pinolero, con esa seriedad que lo caracteriza, salió a hacer su trabajo. Fue al frente y estuvo presionando tomando riesgos, confiando en sus reflejos y habilidad para pasar golpes y bloquearlos, sobre todo, cuando por la larga distancia conseguía una mejor visión, a diferencia de lo ocurrido en la pelea con Yaegashi en un par de asaltos humeantes, inciertos, corajudos de cada lado. Cuadras evitó eso. Tenía piernas rápidas y consistencia física para lograrlo, pero eso no era útil para retener la corona.

“Chocolatito”, frente a la proeza, no falló. Terminó con el ojo izquierdo casi cerrado como “Finito” ante Rosendo, pero triunfante, girando alrededor de los bombeos de su corazón guerrero. Su ventaja en bravura fue muy amplia. Pese a las dificultades por recortar espacios, ofreció un show de furia poética para ganar el juego de tronos. ¡Cómo lo disfrutamos!

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Román: “Ha sido la pelea más difícil”

Tras una batalla épica, digna de ser colocada en una exhibición de obras de arte, Román “Chocolatito” González, el nuevo monarca de las 115 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), reconoció que la batalla que libró anoche con el mexicano Carlos Cuadras “ha sido la más difícil” de su carrera, en la que acumula un récord de 46-0.

El nica, cuyo rostro lucía maltratado como nunca antes, señaló que está dispuesto a pelear contra Naoya Inoue. “Con mucho gusto, sería una bendición pelear con él”, aseguró el tetracampeón mundial pinolero.

Al ser consultado sobre si consideraba que conquistando una cuarta corona mundial conseguiría superar a Alexis Argüello, el muchacho del barrio La Esperanza, Managua, fue contundente. “Superarlo jamás, él siempre va a ser el número uno, él fue mi maestro, yo soy su hijo, estoy siguiendo su legado”, confió el gladiador. “Esta victoria es del pueblo de Nicaragua, de Dios principalmente. Solo Dios da la bendición y la fortaleza, estoy aquí por Dios y no por nadie más”. 

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