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En uno de los camerinos del Forum de Inglewood, está Román “Chocolatito” González, sentado en un sofá, ahora convertido en tetracampeón mundial. Le acompañan Arnulfo Obando, su entrenador y su novia Sofía Munguía, la tempestad ya pasó tras una batalla memorable contra el mexicano Carlos Cuadras, quien en un alarde de valentía, velocidad e inteligencia, coqueteó con dar un golpe de autoridad en la mesa y meterse en la lista élite de los mejores boxeadores del mundo.

Para ganar un cuarto título y hacer historia se necesita sufrir, dejarse el alma en el ring y soportar castigo. Los dos ojos inflamados de Román son el reflejo de lo que fue una guerra en el coliseo de Inglewood, el pómulo derecho tiene una ligera cortadura, en el izquierdo se pueden ver las abolladuras provocadas por algunos cabezazos y disparos de Cuadras. Nunca antes un rival lo había castigado tanto como la noche del sábado, un 10 de septiembre histórico, en el que sufrió más de lo que imaginaba. El “correcaminos” mexicano resultó ser un demonio.

Explica Román a todos los periodistas que ingresamos al camerino para entrevistarlo, que poco le importa la puntuación de las tarjetas. Mientras González toma un trago de gaseosa, su entrenador le limpia un poco los pequeños rastros de sangre casi imperceptibles que hay en sus pómulos. El tetracampeón sigue dando sus impresiones del combate.

Fue una gran pelea, al tiempo que pasaban los asaltos, un cabezazo, más los golpes me inflamaron los pómulos, estoy listo para una revancha. Cada vez que combinaba, yo era más fuerte, provocaba que Cuadras se fuese para atrás, presioné la pelea. Realmente Cuadras fue un gran peleador, lo sentí pesado cada vez que me amarraba, pero gracias a Dios pudimos soportar por la buena condición”, asegura.

¿Cómo te sentiste en 115 libras?

Me quedo en 115, tengo que acoplarme más. Sé que vienen peleas más difíciles y estoy contento con el trabajo de mi equipo. A veces es bueno este tipo de combates y que te golpeen así para uno darse cuenta que tenemos compromisos más grandes y debemos prepararnos mucho mejor todavía.

¿Cuadras resultó ser más de lo que esperabas?

Totalmente. Había momentos en que ya lo tenía noqueado, pero se movía. Venía en excelentes condiciones era el campeón. Aguantó muchos golpes, el muchacho demostró que tenía condiciones.

¿Temiste en algún momento que se te fuera el invicto por las tarjetas?

No, tenía la pelea ampliamente ganada. Mi esquina me mandó a presionar más, Carlos pasaba muchos golpes, se movía muy bien.

¿No considerás que debés de mejorar tu defensa?

Cuadras es rápido. No todos los boxeadores tienen eso y además aguanta. Sé que mi cara está inflamada, así es el boxeo.

¿Qué fue lo más complicado de Cuadras?

Su velocidad.

¿Es el rival más difícil de tu carrera hasta el momento?

Es un peso diferente e hice una gran pelea. Sí, los golpes hacen más daños, cuando lo amarraba a veces sentía lo pesado. Si quiere la revancha se la damos con mucho gusto, estoy dispuesto a pelear con quien sea. Carlos se merece una revancha, aguantó mucho.

¿Qué aprendiste de esta pelea?

¡De todo! Siento que me entregué al máximo, no tengo excusas. Siempre quise buscar mi pelea, impresionar a los jueces, así se gana una pelea, siento que ha sido la mejor de mi vida. Tengo que acoplarme al peso.

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