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El suizo Stan Wawrinka, tercer cabeza de serie, se convirtió en el nuevo campeón del Abierto de Estados Unidos al vencer ayer en la final por 6-7 (1), 6-4, 7-5 y 6-3 al serbio Novak Djokovic, primer favorito, que defendía el título ganado el año pasado.

El partido, que duró tres horas y 54 minutos, dejó a Wawrinka con nueve aces y tres dobles faltas por 6-7, respectivamente, de Djokovic, que cometió 46 errores no forzados y metió 30 golpes ganadores por 51 y 46 del nuevo campeón.

Wawrinka, de 31 años, que jugaba su primera final del Abierto, consiguió el tercer título de Grand Slam de su carrera después de haber logrado en el 2014 el del Abierto de Australia y en el 2015 el de Roland Garros, donde también ganó a Djokovic, que perdió solo por quinta vez en los 24 enfrentamientos que han tenido ambos jugadores.

En el inicio, todo de Djokovic. El serbio comenzó con solidez y se aprovechó al máximo de las imprecisiones de Wawrinka, que en un abrir y cerrar de ojos se vio 1-4 abajo. El N°1 del mundo tuvo todo en sus manos, con un 0-30 desde la devolución y, poco después, dos set points en el 5-2. Pero dudó y tuvo trabajo extra.

Wawrinka empezó a sentir mejor los impactos y pasó, con menos errores no forzados, a dominar con la potencia de sus golpes. Achicó cifras, se puso 5-5 y acto seguido llevó la definición al tiebreak. Ahí, lo mejor del partido. Dos grandes puntos seguidos rompieron el molde: primero, el suizo; y luego, el serbio, con un passing tremendo de revés para ponerse 3-1. Y no soltó más el dominio. El primer set, para Djokovic.

Intenso, cambiante y con buen nivel desde ambos lado de la red. A la altura de las circunstancias. Pero en el juego de las emociones, un paso al frente para Wawrinka: bancó su servicio para el 5-4 y le pasó la presión a Djokovic, que dudó de más y dejó correr el set con una derecha invertida ancha.

Triunfo mental

Y otra vez, en un pasaje tenso, el suizo salió mejor parado. Ganó su servicio con autoridad y quebró para el 7-5. Dedo en la sien en su ya clásico festejo en Nueva York. Y un claro mensaje en cancha.

El nuevo campeón del Abierto para llegar al título tuvo que superar al español Fernando Verdasco, al italiano Alessandro Giannessi, al británico Daniel Evans, con el que salvó una pelota de partido, al ucraniano Illya Marchenko, al argentino Juan Martín del Potro (cuartos), al japonés Kei Nishikori (semifinal) y a Djokovic (final).

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