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La primera vez que Matt Stutzman intentó comprar un arco el vendedor pensó que le estaba tomando el pelo, pues cómo pensaba disparar a un blanco alguien sin brazos... ¡Pero para eso están los pies!

Hoy, este estadounidense de 33 años, nacido sin miembros superiores, es uno de los mejores arqueros del mundo y apunta ahora a un lugar en el podio paralímpico en Río de Janeiro. La idea de comprar un arco no tenía fines deportivos. Fue en 2009, estaba desesperado, no tenía empleo y su esposa Amber lidiaba con dos. Pensó entonces en la caza como una forma de poner comida en la mesa y con esa idea fue a la tienda.

“Dije: ‘quiero comprar un arco’; se me quedaron mirando extrañados y uno me dijo ‘¿quiere decir una ballesta?’, y yo: ‘no, uno de esos arcos de poleas’. ‘¿Cómo lo vas a disparar?’ me preguntaron. ‘No lo sé, dámelo y salgan de esta sala’”, recuerda entre carcajadas.

Stutzman buscó en internet y no consiguió nada. Hábil con sus pies desde pequeño --se afeita, conduce, escribe, come... todo con los pies--, se puso a practicar. Siete años han pasado desde entonces. Hoy exhibe orgulloso la medalla de plata paralímpica que ganó en Londres-2012, así como el oro por equipos del Mundial de 2015 en Alemania. Tiene además el récord mundial de distancia de un tiro certero (310 yardas o 283 metros).

El proceso

Stutzman tiene un círculo de admiradores. A pesar del poco público en el Sambódromo de Río, donde se disputan las pruebas, recibe calurosos aplausos cuando entra. Aún recuerda su primera competencia. “Le pregunté a la chica dónde estaban los otros arqueros sin brazos y me responde sorprendida: ‘¿A qué te refieres?’. Yo no sabía que era el único”.

Lo primero que hace es quitarse el zapato derecho y se sienta en un banco plegable. Tiene además un dispositivo en el hombro derecho que le permite disparar sin brazos, se llama el ‘fingerless’ o “sin dedos”. Con su pie izquierdo coloca la flecha mientras sostiene el arco con el otro, luego estira la cuerda con la flecha y la conecta al dispositivo. Apunta y con su mandíbula dispara. Y así coloca varios ‘10’ en el marcador.

“Quiero ser el mejor arquero en el mundo”, afirma, con la esperanza de que “algún día” arqueros olímpicos y paralímpicos compitan juntos, un tema que ha surgido mucho en esta edición de Río por los asombrosos resultados que se están consiguiendo. Cuando Stutzman dice que puede hacer todo con sus pies, repara: “Casi todo, le digo siempre a mi esposa que no puedo cambiar un pañal sucio”... Y ríe. “A veces me puede tomar más tiempo, como por ejemplo atarme los zapatos. Capaz me toma dos minutos y no 30 segundos, pero igual lo puedo hacer”, explica.

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