Luis Núñez Salmerón
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Una de las cosas que más he disfrutado últimamente es ver jugar al baloncesto. Verlo desde las gradas y criticar, como lo hace todo el mundo. Qué fácil se ve, y sobre todo qué fácil es hacerlo. Después de décadas jugando, me divierto porque veo desde largo los errores que cometí por montones. 

Desde las gradas veo las limitaciones de nuestro deporte, lo que nos falta. Pero también veo el enorme potencial que hay para ir más allá de ganar unos cuantos juegos internacionales. Hacer una liga competitiva y atractiva. Hay potencial y creo que el país tiene recursos para financiarla.

No me gusta ver hacia atrás, para nada. Me encanta Jorge Manrique, pero no me parece que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Es perder el tiempo, y es realmente el deporte rey de nuestro país. Entendamos algo, el baloncesto de antes no es mejor que el que se juega ahora, pero también no es menos cierto que el baloncesto de hoy no es mejor que el que deberíamos estar jugando. 

Hay material humano para lograrlo. Todo está en organizar mejor nuestras ligas nacionales. Darles forma. Organizar una selección es relativamente sencillo, en términos materiales.  Pero mantener una liga fuerte, estructuras de ligas de transición, e incluso ligas recreativas, no lo es tanto. 

Tenemos ACB, Liga Nicaragüense de Baloncesto, ligas recreativas, ligas regionales, ligas de maxibaloncesto, minibaloncesto, empresariales, etc. ¿Pero funcionamos como un solo cuerpo? No creo. Allí es donde se  diluyen los esfuerzos y los recursos. No creo que el problema sea solo la división, sino la visión. Los mismos jugadores son los que juegan en las diferentes ligas. Al menos casi todos. 

No sé si de la selección que se formó recientemente quedaron jugadores de alguna liga fuera. Yo me siento en el parque Luis Alfonso Velásquez a ver jugar y criticar. ¿Por qué no? Veo la liga Premier y cuando termina los jugadores emigran a un Carlos Ulloa in Memóriam, después a la ACB y ahora a la LNB. Los jugadores son casi los mismos. Casi. Pero no sé si alguien se ha fijado, hay muchos jóvenes, crudos pero esforzados. Con talento. Desde mi butaca puedo estar tentado a pensar que antes se jugaba mejor. Falso. Esas discusiones son para tomarse un café con los amigos y no terminar de hablar nunca. ¡NUNCA!

Pero este lujo no se lo pueden dar los desarrolladores del deporte. No hay tiempo para ejercicios mentales, lo que cuenta es el hoy. Nos diluimos en la forma, pero no en el fondo. Nuevamente pregunto, ¿qué es lo que nos desune? ¿Alguien me puede decir cuál es el problema que hay en las organizaciones o federaciones como para que justifique la división? Honestamente no sé por qué hay tantas organizaciones que se dicen representar al baloncesto.

Hay atletas, hay instalaciones deportivas de lujo y en cantidades, hay gente que llega a ver los juegos tanto en Managua como en los departamentos, hay lugares dónde buscar recursos. De momento insisto, se está jugando el mejor baloncesto, pero se está administrando de la peor manera. Y estamos perdiendo el tiempo. Mi primera propuesta es definir prioridades. Si van a haber tres ligas, que se organicen en el tiempo. No es posible que haya dos ligas en desarrollo paralelo. 

 

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