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Cheslor Cuthbert no se está presentando en el cierre de la temporada de la forma explosiva que se esperaba lo hiciera, al contrario, está evidenciando un bajón considerable en su accionar ofensivo, acostumbrándose a ser protagonista de chispazos a veces inadvertidos. Ayer, el muchacho que resguarda la antesala de los Reales de Kansas City conectó un imparable en cuatro turnos al bate, en el duelo que su equipo ganó 10-3 a los Medias Blancas de Chicago, dejando su promedio ofensivo en .274.

Cuthbert apareció en escena en el segundo episodio, mismo que fue productivo para los Reales, pues anotaron tres carreras que les permitieron establecer el marcador en 4-0. En esa entrada, en la que Alex Gordon se destacó con un cuadrangular, Cheslor no se contagió del espíritu ofensivo de sus compañeros y fue dominado en elevado a zona foul que atrapó el antesalista Todd Frazier.  

Una entrada más tarde, el nicaragüense volvió a la acción ante el lanzador José Quintana, quien se presentó al duelo con balance de 12-10, efectividad de 3.18 y con el recuerdo todavía vivo en su memoria de aquel once de junio cuando Cuthbert le conectó par de jonrones. Intentó dominarlo, pero el pinolero conectó una línea violenta por la tercera base que, pese al esfuerzo del antesalista lanzándose por la bola y logrando tirar a la primera almohadilla, se convirtió en infield hit.

Ese fue el único chispazo de inspiración de Cuthbert en el juego de ayer, pues en el quinto inning fue doblegado por el relevista Chris Beck en roletazo lento por la tercera base, tras fajarse con el primer lanzamiento, una bola rápida de dos costuras que se movía a 94 millas por hora (mph).

Luego, con su equipo imponiéndose autoritariamente 8-2, Cuthbert retornó al cajón de bateo ansioso por conectar un nuevo imparable, pero no pudo. El relevista Jacob Turner lo dominó en rola a la segunda base. Un episodio después Kansas City estableció el 10-3 definitivo.

SE APAGÓ

En el momento menos indicado, Cheslor perdió la furia que lo había convertido en un pelotero generador de constantes emociones. De batear .340 en julio y .277 en agosto, el muchacho ha descendido terriblemente a .167 en septiembre, justo el mes en el que necesita demostrar su utilidad ofensiva en los Reales, porque de su talento defensivo no hay duda.

A ese bajón de promedio hay que sumarle su nulo poder, pues no conecta un cuadrangular desde el 13 de agosto; y su descendiente ritmo remolcador, pues en el presente mes solamente empuja una carrera en 14 juegos. Estos números evidencian que al tercera base costeño le urge un despertar ofensivo que le permita terminar la temporada con la confianza de que permanecerá peleando la titularidad para el próximo año, cuando el regreso de Mike Moustakas se haga efectivo.

JC SOLVENTE

Por su parte, Juan Carlos Ramírez lanzó un episodio sin carreras en el juego que los Angelinos de Los Ángeles derrotaron 4-0 a los Azulejos de Toronto. El nica no permitió imparables, otorgó una base por bolas y ponchó a un rival. Dejó su efectividad en 4.58.

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