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Cuentan por ahí que tras la eliminación de los Toros, Chontales se sumergió en el mar de las angustias, lanzando un grito estremecedor, mientras los Dantos danzaban sobre la pista de la felicidad, celebrando la victoria por nocaut de 12-1 que les dio la clasificación a las semifinales del Germán Pomares, ganando la serie por barrida.  

El inicio fue alentador para los Toros,  que se presentaron al último duelo sin Jimmy González, Juan Carlos González y Eliezer González, quienes sufrieron la pérdida de su mamá.

Aprovechando la vulnerabilidad con la que se presentó Gustavo Martínez en el primer episodio, los chontaleños se adelantaron en el marcador 1-0. Sin embargo, disfrutaron efímeramente el sabor de la ventaja, pues  en el cierre los Dantos le dieron vuelta a la pizarra. José David Rugama no pudo defender el marcador y fue atacado sin piedad por Juan Oviedo, quien con su doblete remolcó a Darrel Walter, artillero que había alcanzado la primera por sencillo y la segunda por robo. Luego, un imparable de Rafael Estrada empujó al veterano Oviedo con la segunda anotación.

Rugama no se enderezó y en el segundo episodio recibió cuadrangular de dos carreras de Walter. Dejando el juego perdido con pizarra de 4-1, salió explotado del montículo, heredándole el caos antes descrito al relevista Apolinar García, quien  no pudo frenar a la ofensiva de los Dantos y en la cuarta entrada, tras golpear a Ronald Garth, recibió triple de Estrada y sencillo de William Rayo, permitiendo que el marcador se modificara a 6-1.

Dos episodios más tarde, la “maquinaria roja” sumó seis carreras, reduciendo a caricatura al picheo contrario y arrebatándoles bruscamente el sueño de seguir con vida. Con la pizarra 12-1 el nocaut se convirtió en una forma de muerte piadosa para los Toros. Ganó Gustavo Martínez (1-0) y perdió José David Rugama (0-1).

Tiffer no se confía

Tras el entrenamiento matutino de los Indios del Bóer ayer en el Estadio Nacional, Ronald Tiffer confirmó la presencia de Róger Marín en la loma de los infartos para el cuarto juego de la serie de cuartos de final contra el conjunto de Rivas. Tal desafío se realizará hoy a las 6:00 p.m. en territorio sureño.

“No puedo especular y tampoco pensar en un quinto juego, por eso mando a la lona a mi mejor hombre”, señaló el timonel de la Tribu, consciente que a los rivenses no se les puede dar la oportunidad de mantenerse con vida, pues han demostrado que son capaces de romper los pronósticos a base de su admirable coraje.

“Estamos positivos, pero no confiados”, advirtió Tiffer, quien al ser consultado sobre el abridor del hipotético quinto desafío, dijo no dudará en mandar al montículo a Elvin García, refuerzo en el que mantiene su confianza.

Con Marín enfocado, será difícil que Rivas forje un quinto duelo, así que las probabilidades de ver a los Indios clasificando en suelo rivense son muchas. Solo un resurgimiento de proporciones admirables podría mantener con aliento al Frente Sur.

A sobrevivir

Por su parte, el temido equipo de la Costa Caribe retornó al Pacífico, específicamente a Jinotepe, para buscar su boleto a las semifinales. Estando arriba en la serie 2-1 y con todos los recursos humanos a su favor, nadie duda de la clasificación costeña. Hoy podría acabarse el sueño de la tropa de Aníbal Vega, quien cumplió con la misión que se había propuesto de ganar al menos un juego en suelo costeño.

En Matagalpa los Indígenas intentarán acabar de forma definitiva con León, equipo al que tienen contra la pared 2-1. Pese a la ventaja de su rival y a no ser locales en un juego tan crucial, los leoneses no huelen a cadáver, en el caso de ellos las posibilidades de que empaten la serie son muchas, pero tendrán que emplearse a fondo para lograrlo.

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