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El Atlético de Madrid, sensacional en todo, en ataque y en defensa, y un gol del belga Yannick Carrasco desbordaron ayer al Bayern Múnich, doblegado sin matices por el conjunto rojiblanco, mejor con 0-0, casi impenetrable con 1-0 y ganador imponente e incontestable en un par-
tido de mucha altura.

Por pegada, muchos momentos por juego y ocasiones, también por esfuerzo, por táctica y por su funcionamiento como bloque lo mereció el Atlético, un equipo con mayúsculas, por encima de todo, capaz de sumar otro triunfo concluyente, con un penalti fallado incluido por el francés Antoine Griezmann, y dejar sin nada al club alemán.

Un partido grande. Desde las alineaciones de los entrenadores, que no se guardaron nada; desde el ambiente del Vicente Calderón, abarrotado; desde la actitud y la competitividad del Atlético, un incuestionable favorito a lo máximo esta temporada; y desde la intensidad y el ritmo tan alto que manejaron ambos conjuntos.

Da igual quien esté enfrente, nadie compite como este Atlético, con sus mecanismos tan afinados para cada registro que requiera cada minuto, como este miércoles, cuando defendió con solidaridad y una precisión táctica milimétrica, solo alterada en todo el primer tiempo por un pase sensacional de Thiago y una volea de Thomas Müller a la que se interpuso, enorme para el rematador, Jan Oblak.

Al minuto 35, golpeó con determinación, la que tuvieron Griezmann, para combinar, y un inalcanzable Yannick Carrasco hacia la portería de Manuel Neuer por velocidad y por disparo: un zurdazo que primero pegó al poste y luego fue para adentro. Era ya mejor el Atlético, mucho mejor que el Bayern, minimizado, superado, por debajo como equipo y hombre por hombre del rotundo juego rojiblanco.

ESFUERZO DE CONJUNTO

Jan Oblak, Juanfran Torres, Stefan Savic, Diego Godín, Filipe Luis, Saúl Ñíguez, Koke Resurrección, Gabi Fernández, Yannick Carrasco, Fernando Torres y Antoine Griezmann. Todos implicados en el esfuerzo, en el ataque, en el juego, en la defensa de la renta, en los contragolpes... Todos superiores a su par y todos con la convicción que necesita un partido de tal complejidad como este.

No solo ganó al intermedio en el marcador, sino también en cada sector del campo y en cada aspecto del partido. El único matiz era el tiempo. Aún 45 minutos, un mundo por delante cuando enfrente está la colección de futbolistas de la que dispone Carlo Ancelotti en el Bayern, capaces de cambiar un partido en un instante, en cualquiera.

Le permitió muy poco el Atlético, apenas un cabezazo de Müller en un saque de esquina, un ‘punterazo’ de Alaba o un testarazo de Lewandowski. Mientras, en la otra portería, Neuer se estiró para repeler un intento de Carrasco y vio cómo un penalti de Griezmann se estrelló en el larguero. Ni eso pudo hoy con un enorme Atlético.

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