Luis Núñez Salmerón
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Esta semana los Houston Blaze, un equipo de baloncesto conformado por jugadores extranjeros que estaban participando en la Liga Nicaragüense de Baloncesto (LNB), se retiraron abruptamente del torneo, perdiendo la semifinal por abandono de juego. Informalidad total. Hace unos días también circuló una carta de jugadores de la LNB que querían jugar en la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB).

Como se dice albarda sobre aparejo. Pero esto es solo parte del problema. O mejor dicho, es el reflejo del problema en sí. No se puede ocultar la realidad, hay un enorme desorden en el baloncesto nacional, que propicia todos estos enredos. No hay una lógica de organización ni promoción. El año comienza con un torneo llamado erróneamente, a mi criterio, Carlos Ulloa in Memóriam. Lo califico de erróneo porque este era el nombre de un torneo de gran prestigio internacional que no tiene nada que ver con el que se desarrolló hace algunos meses. Son dos cosas diferentes y el público lo sabe. Creo que sería mejor ponerle otro nombre. 

Luego vino la Liga Premier, en la que participaron los mejores jugadores de nuestro país. Después la ACB, y como contraparte la LNB. Una ensalada de torneos. Cuál sería el campeonato nacional y cuáles serían torneos. 

Por ejemplo, el beisbol tiene bien definido su calendario de torneos y su categoría; lo mismo el futbol con sus torneos de apertura y cierre, en los que se define al campeón nacional que representará al país en eventos internacionales. Eso además permite darle identidad a los equipos, algo que no tiene el baloncesto nacional.

El Real Estelí, el Diriangén o el Walter Ferretti, en futbol, tienen sus propios seguidores, más allá de un torneo. Igual sucede en el beisbol con el Bóer, el Granada y León, que aunque  no participen en un torneo, ya son una marca. El quipo Dantos, por ejemplo, pasó varios años sin jugar, pero aun así tenía una legión de seguidores, y eso que no competían. 

En el baloncesto no pasa eso. Las franquicias se diluyen en los bandazos que dan las organizaciones que dirigen pedazos del deporte. Muy, pero muy atrás, quedaron nombres como UCA y Caminos, los Astros o Tiburones. La gente no tiene a un equipo que seguir, porque esos son detalles en los que las llamadas federaciones no reparan, pues su principal negocio es organizar torneos en lugar de desarrollar el deporte, y hacer una verdadera liga competitiva.

Me sigo preguntado si realmente, aparte de lo lucrativo que es manejar una federación o asociación, hay algún motivo de fondo, incluso doctrinal, para que el baloncesto esté dividido. No lo creo. Me parece que es puro negocio lo que está en juego.

No creo que sea porque unos piensan que deben pagarle más a los atletas, mejorarles las condiciones de atención personal en caso de lesiones o problemas de salud, mejorar las instalaciones deportivas, dirigir los recursos hacia las áreas donde hay debilidades, fomentar academias infantiles y juveniles, definir una estrategia de internacionalizar los torneos, etc. Yo no creo que un grupo se haya separado por estas causas, que apuntan a desarrollar el baloncesto. 

El retiro de los Houston Blaze no debe asustarnos más de lo que debería alarmarnos estar patinando en lo mismo. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus