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El picheo vulnerable de los Indígenas de Matagalpa y la ofensiva caza oportunidades de los Indios del Bóer fueron los factores que se combinaron para que el equipo de la capital se impusiera por nocaut de 10-0 en el primer juego de la semifinal entre ambas novenas. ¡Ah! no hay que olvidar la formidable labor monticular de Braulio Silva, quien  en siete episodios solamente permitió cuatro imparables, silenciando por completo a la peligrosa artillería norteña.Braulio Silva lanzó una joya de picheo contra los Indígenas.

Desde el primer episodio Berman Espinoza no lució dominante y en el cierre del segundo fue descifrado y explotado por la ofensiva de los Indios, siempre tan temible y efectiva. Imparables consecutivos de Janior Montes,  Wiston Dávila y Jordan Pavón produjeron la primera anotación capitalina y el júbilo total de los aficionados que llegaron al Denis Martínez.

Luego, un infield hit de  Javier Robles, propició la segunda anotación de los Indios. Estando atrás en el marcador, Espinoza no pudo establecerse en el montículo y cerró su actuación otorgándole base por bolas a Kenny Alegría. Consciente que su abridor tenía poco o nada que ofrecer, el mánager de los Indígenas decidió llevárselo y traer en su lugar al muchacho Cairo Murillo Jr., quien no pudo contra la presión de entrar a relevar con las bases llenas y le otorgó pasaporte a Edgar Montiel, permitiéndole a la Tribu anotar por tercera vez en la misma entrada.

Silva inmenso

Desde entonces el marcador permaneció inamovible, pues Braulio Silva, supo sortear con maestría a la peligrosa ofensiva de Matagalpa, permitiéndole solamente cuatro imparables en siete entradas completas, convirtiéndose en la figura clave de la victoria de los capitalinos. Frente a él, demostrando su utilidad, el chavalo Murillo se fajó silenciando a la poderosa artillería de los Indios. Ambos lanzadores, defendiendo contextos distintos, uno batallando para defender la ventaja fabricada por sus compañeros y el otro esperando la reacción de los suyos, se trenzaron en un interesante duelo de pistoleros.

Sin embargo, en el cierre del séptimo, el picheo autoritario de Murillo fue descifrado e imparables consecutivos de Sandy Moreno Jr. y del encendido Javier Robles lo expulsaron del montículo. Su lugar fue ocupado por Elvin Orozco, quien con un lanzamiento descontrolado permitió que Moreno anotara desde la tercera almohadilla la cuarta carrera del Bóer.

Demasiado castigo

Pero el empuje ofensivo de los Indios no paró ahí. Con las bases llenas, Juan Carlos Urbina, conectó imparable al jardín central  que remolcó par de carreras y modificó la pizarra a 6-0. Eso fue todo para Orozco, quien en lugar de mejorar la situación la empeoró y fue sustituido por César Orozco, quien se amplió la ventaja a 8-0.

Tanto castigo parecía suficiente, pero el picheo de Matagalpa fue tan vulnerable y la ofensiva del Bóer tan oportuna, que el juego se acabó por nocaut. Con las bases llenas y  dos outs en la pizarra, Bismarck Rivera conectó el imparable que remolcó las dos últimas carreras de los Indios, dejando tendidos y humillados a los Indígenas y haciendo explotar de júbilo a la multitud que se citó en el coloso de la capital.

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