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Cristiano en recuperación de facultades, se vio aislado entre la maleza consecuencia de la falta de ideas de un equipo drásticamente recortado en su capacidad de agresión, como lo fue el Real Madrid durante ese empate 1-1 frente al Eibar, y Messi no estuvo en el escenario, lo que explica la multiplicación de dificultades por las que atravesó el Barcelona al caer 4-3 ante el Celta, y dejar escapar la oportunidad dorada de saltar al liderato con 16 puntos, quedándose en 13, a dos del Atlético, que construyó un espectacular triunfo por 2-0 sobre el Valencia pese a que Diego Alves detuvo dos penales. Atlético y Real han conseguido 15 puntos, pero los de Simeone presentan 14-2 en goles anotados y permitidos, superior al 16-7 que muestra el equipo de Zidane.

Después de siete fechas, la Liga española se ve abierta: el Barsa está compartiendo el cuarto lugar con el Villarreal un punto detrás del Sevilla, que superó al Alavés 2-1 con un increíble pase de taconazo largo realizado por Ganso y tiene 14, rascando las espaldas del Atlético y el Real Madrid. Detrás del Barsa, el Bilbao ha logrado 12, en tanto Las Palmas y el Eibar tienen 11. No podemos precipitarnos considerando esto como una seria advertencia, pero lo que es evidente, es la pérdida de miedo a los históricamente dos “Monstruos”, y la presencia de Atlético como gran aspirante, con el paralelogramo de fuerzas sometido a llamativas transformaciones.

ASÍ PATINARON REAL Y BARSA

Sin Modric y sin James, fuera de combate durante el calentamiento prejuego, el Real Madrid se vio confuso en el medio con Isco desajustado. El gol de Rico en el minuto 5, quitó tranquilidad para ordenarse al equipo de Zidane, pero por poco tiempo, porque el empate logrado por Bale, parecía poder proporcionar el tiempo suficiente para manejar espacios y prevalecer. No fue así pese a los esfuerzos de un entregado Cristiano y los de Bale, mientras Benzema no lograba enchufarse y fue reemplazado por Morata. El Real intentó conseguir proyecciones por los laterales en busca del empate, sin embargo la lentitud conspiró en contra, facilitando anticipos y cierres del Eibar, que daba la impresión de creer en pretensiones. El 1-1 se fue estirando hasta llegar al final, siendo mordido el Real Madrid con un empate por tercera vez consecutiva, haciéndole perder seis puntos, metiéndolo en el pozo de las incomodidades.

El Barsa de visita en Vigo, fue sacudido por un terremoto en el primer tiempo. La tropa de Zidane, tan asustada como la de Napoleón en Moscú, se vio atrás 3-0 en el primer tiempo. En apenas 32 minutos, los goles de Sisto y Aspas, y el autogol de Mathieu, tenían al Barsa contra las cuerdas con las cejas cortadas y los pómulos hinchados. Piqué y Neymar le dieron vida al Barsa con goles en los minutos 57 y 63, estrechando la pizarra 2-3, inyectándole suspenso al cierre del juego, cuando en el minuto 76, el arquero alemán Ter Stegen, cometió un error tan fatal como imperdonable. Manejando el balón con sus pies en el área, dispondiendo de espacio y claridad para hacer un trazo rasante a cualquier lado, decidió levantarlo por encima de Pablo Hernández quien llegó a presionarlo, y colocó el esférico en la cabeza del delantero que lo golpeó para el cuarto gol del Celta. Marcó Piqué su segundo del juego y tercero del Barsa a los 86 y Neymar casi empata sobre el tiempo, pero no hubo remontada milagrosa, y la posibilidad de saltar a la cima, se hizo añicos.

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