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Dichosos los equipos que tienen un relevo solvente, pues no hay dolor más fuerte que el dolor de un relevo corriente, hubiera escrito Rubén Darío refiriéndose a la fatalidad que acompaña a los Indios del Bóer, novena que ayer cayó 7-5 ante los Indígenas de Matagalpa, que ahora dominan la serie semifinal 2-1. Derrotados en el campo, los capitalinos piensan en ganar el desafío en la mesa, pues introdujeron una protesta.

Matagalpa se adelanta

Ambos abridores sobrevivieron a pequeñas amenazas en el primer episodio. Armando Montenegro, con dos outs en la pizarra, recibió doblete de Edgar Montiel, pero resolvió dominando a Juan Carlos Urbina en elevado a la inicial. Por su parte, Elvin García, víctima de imparables de Omar Herrera y Jonhy Trewin, supo salir a flote y mantener la pizarra en cero.  

El dominio monticular de Montenegro alcanzó mayor expresión en el cierre del segundo, cuando ponchó a los tres bateadores que enfrentó. Contrario a esto, García fue sacudido en la apertura del tercero. Doblete de Fausto Suárez y sencillo de Omar Herrera entre la primera y la segunda almohadilla abrieron la cuenta a favor de Matagalpa 1-0. 

Amenaza infructuosa

Con el marcador a su favor, se creyó que Montenegro mantendría el ritmo intimidante de su dominio, pero sufrió para salir ileso de la tercera entrada. Sandy Moreno le abrió con sencillo, luego le otorgó pasaporte a Bismarck Rivera y Javier Robles, quien tocó la bola, alcanzó la primera almohadilla gracias a que el cácher decidió tirar a tercera, colchoneta a la que antes del lanzamiento llegó Sandy, llenando las bases.  El peligro era inminente, pero Matagalpa salió indemne. Kenni Alegría conectó una línea que el segunda base, Evert Andino, atrapó de aire, y aprovechando que Robles se había despegado demasiado, completó la doble matanza en la inicial. Acto seguido, Montenegro, que sintió un baño de confianza sobre su cuerpo, ponchó a Edgar Montiel, terminando de gran forma el episodio de las angustias.

Sin embargo, en el cuarto inning, volvió a ser estremecido y esta vez no se libró del daño. Juan Carlos Urbina abrió con imparable, avanzó a segunda por toque de sacrificio de Janior Montes y anotó por sencillo de Winston Dávila, quien avanzó hasta la tercera almohadilla por error del guardabosque derecho, pero no progresó. 

Furia norteña

El empate no revitalizó al abridor García y en el sexto sucumbió ante la ferocidad norteña. Emilio Villegas abrió con triple y anotó por imparable de Omar Herrera, quien con su cañonazo explotó al lanzador de la Tribu. En su lugar entró Jabier Herrera, relevista que le coqueteó al peligro y terminó enredado en los brazos de la fatalidad, pues recibió imparables consecutivos de Andino y Trewin y le dio pasaporte a Jean Franco Flores, encargándose de meter en un contexto tenebroso a los Indios. No siguió más en la loma y fue relevado por Wilson Flores, quien antes de completar los tres outs recibió imparable remolcador de par de carreras de Ariel Rayo. La pizarra se ponía 5-1, ventaja que con Montenegro parecía lapidaria. Sin embargo, Matagalpa no se cansaba de producir y en el cierre del séptimo amplió su ventaja a 7-1. 

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Se acercó el Bóer 7-3 en el cierre del octavo y 7-5 en su último chance, gracias jonrón de dos carreras de Edgar Montiel contra Francisco Valdivia. Intentó el Bóer, pero no logó el empate. Ganó Armando Montenegro (3-0), perdió Elvin García (1-1) y salvó Wilfredo Amador (2).

Indios protestan

En el tercer episodio, el momento en el que más peligro atravesó Armando Montenegro, el coach de picheo de Matagalpa, Rommel Velásquez, llegó a visitarlo. Tras una conversación, el técnico abandonó el montículo y al instante retornó para hablar nuevamente con el lanzador. Atento a esto, Ronald Tiffer protestó ante los jueces la doble visita. 

El reclamo del mánager de la tribu se basa en la regla 8.06, inciso “d”, la cual señala que “se considera que el dirigente o el “coach” ha terminado su visita al montículo cuando abandone el círculo de 18 pies que rodea la goma de lanzar”. Velásquez lo hizo bien, pero su error fue regresarse de inmediato y realizar una segunda visita. La misma regla, en el inciso “b”, indica que “Una segunda visita al mismo lanzador en la misma entrada resultará en la remoción automática del juego, de ese lanzador”.

Es decir, el descuido del coach norteño equivalía a que Montenegro fuera relevado, pero los jueces no se percataron de la doble visita y el abridor Matagalpino siguió en el encuentro.  El partido siguió, pero bajo protesta. 

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