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La Inglaterra de Gareth Southgate no tuvo ayer excesivos problemas para doblegar con lo mínimo a la débil selección de Malta (2-0) y se aupó al liderato del grupo F en la fase de clasificación para el Mundial de Rusia 2018.

El combinado británico no acusó el ajetreo y la polémica generada en las últimas semanas, en las que el entonces seleccionador, Sam Allardyce, fue abruptamente destituido tras verse involucrado en una trama de corrupción de fichajes después de 67 días en el cargo.

Southgate, técnico de la sub-21, fue el elegido por la Federación Inglesa (FA) para tomar las riendas del equipo en los próximos cuatro partidos, empezando este sábado frente a Malta en Wembley.

Prometió el seleccionador interino continuar el camino que inició ‘Big Sam’, y ante el combinado mediterráneo salió con el mismo esquema que derrotó el mes pasado a Eslovaquia (0-1): un 4-2-3-1, con la llamativa presencia del debutante Jesse Lingard en la titular y con Wayne Rooney de nuevo en el centro del campo.

Por su parte, el débil conjunto maltés, que en su último enfrentamiento con Inglaterra, hace 16 años, cayó por 1-2, salió al césped de Wembley con la premisa de no ser goleado. Y para ello el seleccionador, Pietro Ghedin, planteó un once con clara vocación defensiva, dejando solo en punta a Alfred Effiong.

Sin apuros

Inglaterra jugó a placer ante una Malta cerrada en su campo, y a los ocho minutos los locales gozaron de la primera oportunidad de gol: el portero Andrew Hogg, héroe de los suyos, despejó con una espectacular palomita un lanzamiento de primeras de Rooney desde el borde del área.

Hogg se vistió nuevamente de salvador mediada la primera mitad, cuando evitó un gol cantado tras un testarazo a bocajarro de Alli a centro de Henderson.

Al filo de la media hora, los hombres de Southgate consiguieron, por fin, derribar la sólida resistencia maltesa: Sturridge, de quien no había habido noticias hasta ese momento, cabeceó libre de marca al fondo de las mallas un pase milimétrico de Henderson para inaugurar el marcador de un Wembley anestesiado.

Apenas 10 minutos después, los locales doblaron su ventaja. Esta vez fue Alli el que consiguió batir a Hogg: el centrocampista del Tottenhham recibió un buen balón de Henderson y, desde el punto de penalti, superó en dos tiempos al acertado arquero maltés.

El estadio de Wembley no vio más goles, aunque celebró como si lo fueran las entradas al campo de Marcus Rashford y Jamie Vardy, dos futbolistas que dieron un nuevo aire al ataque inglés.

16 años transcurrieron para que Inglaterra y Malta se volvieran a enfrentar en un partido oficial.

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