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El tricampeón mundial Ricky Burns retuvo por la vía de los puntos el cetro súper ligero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) ante Kiryl Relikh en la SSE Hydro de Glasgow, Escocia, y quedó listo para una pelea a fines de año o principios del siguiente en contra del estadounidense Adrien Broner.

Burns batalló más de lo esperado ante el bielorruso Relikh, quien estuvo a punto de enviarlo a la lona en los últimos episodios, pero al final le alcanzó para llevarse la ventaja en la puntuación de los jueces por doble 116-112 y un 118-110 que estuvo fuera de toda proporción por parte de Jesús Cova.

El principio de la pelea fue de lo mejor para Relikh, así como el cierre, ya que primero logró sustentar su posición como retador mandatorio al iniciar bastante activo y mantener a raya al campeón en su propia casa, y luego cerró fuerte, principalmente con golpeo al cuerpo, para apretar las tarjetas.

Siempre al frente

La parte intermedia fue total para el campeón, quien logró capitalizar sus contragolpes, basados principalmente en upers y cruzados de mano derecha, provocando la de- sesperación del peleador bielorruso ante la maestría con la que el escocés estaba haciendo las cosas sobre el ensogado.

Gracias a esta victoria, Burns mejoró su marca a 41-5-1 y 14 nocáuts, mientras que Relikh se quedó con foja profesional de 21-1 y 19 nocáuts, dejando ver que efectivamente tiene poder, pero no la experiencia para solventar los problemas ante un rival como Ricky que por momentos le contragolpeó muy bien.

Adrien Broner, el excampeón mundial de la categoría y el organismo, estaba en espera de este resultado para ver si se puede concretar una pelea con Burns, toda vez que las negociaciones para que enfrentara a Manny Pacquiao no llegaron a buen destino debido a sus altas pretensiones económicas.

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