Luis Núñez Salmerón
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Me gusta leer en Facebook las discusiones que se generan sobre los mejores jugadores nicaragüenses de baloncesto, los mejores equipos y la mejor época. Me divierte, lo confieso. Para algunos, el baloncesto de los 70 era mejor, otros dicen que el de los 80 y otros, el de los 2000, y así hasta hoy. Son discusiones sanas. A mi criterio, sigo pensando que estamos a las puertas de ver el mejor baloncesto en nuestro país. 

Hay muchas fortalezas, en medio de las enormes dificultades que plantea un deporte dividido. A diferencia de la época en que me tocó jugar, detrás de la generación de grandes atletas que ya están de salida, hay gente buena que viene surgiendo y que son una garantía para mejorar. Gente con más fundamentos, mejor condición física, es la que veo en los juegos de las ligas de Primera División. Incluso, en las ligas en las que hay refuerzos extranjeros, no veo mayor diferencia. 

La discusión sobre los mejores siempre estará sobre el tapete. Pero esta discusión tiene un lado interesante que nos debería llamar a la reflexión. Me pregunto, ¿quién ha sido el mejor reboteador de nuestro país, el mejor pasador, el mejor anotador de dos puntos, de tres, de tiros libres, el mejor defensa, el mejor, etc.? 

Todas, y aquí son casi absolutas, todas las apreciaciones son subjetivas. No hay registros de nada, a excepción de las anotaciones. Yo puedo mencionar entre los mejores reboteadores a George Berger (q.e.p.d) y Cecil Alexander. ¿Quién lo conoce? Al menos apareció en estadísticas que se publicaron en 1979, una de las pocas veces, poquísimas que se hizo. Puedo mencionar a Norman Hoijgelle o Edwin Walters, por las estadísticas que se llevaron a mediados de los 90. Pero solo en esos dos momentos tengo registros. Y es un renglón muy importante. Quedan fuera grandes defensas cuya lista es grande. Toda una injusticia.

Y de los armadores, ¿cuántas asistencias lograron, cuánta incidencia tuvieron? ¿Cómo medirlo? ¿Cómo comparar, por ejemplo, a Marlon Torres y Marvin Pacheco con Carlos González o Jorge Luis Ayestas, o Ray Wilson? Los primeros jugaban con los mejores equipos que ha tenido este país, Caminos y Proagro (Marlon jugó con los dos) y si no me equivoco, tienen más campeonatos por equipo que cualquiera. Pero, ¿cómo hacemos?

Es necesario, y esto incluso es saludable para la selección del equipo nacional, empezar a llevar registros de los atletas. Saber los lados fuertes y los débiles. No podemos vivir comparando épocas a partir de apreciaciones personales. Ese era un monstruo, solo porque vimos a alguien y nos gustó cómo lo hizo. O porque se nos ocurrió que este sí es el mejor. Hay que demostrarlo. 

Hay que ver qué criterios estadísticos se utilizan para conformar la selección. Tenemos muy buenos atletas, pero, ¿podríamos ser mejores? Comparamos basados en apreciaciones, pero no realidades. No dudo que hemos tenidos grandes atletas, pero es tiempo de empezar a documentarlos, al menos a la nueva generación. 

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