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Los Dodgers de Los Ángeles solamente pudieron anotar cuatro carreras en total en sus tres juegos finales de la temporada del 2016 y eso fundamentalmente porque no pudieron descifrar a los tres abridores zurdos que los Gigantes les pusieron por delante de viernes a domingo en el AT&T Park de San Francisco.

En contraste, cuentan con una colección de excelentes bateadores zurdos que pueden darle pesadillas a cualquier serpentinero derecho. Eso lo sabe Tanner Roark, pero el abridor del juego 2 por los Nacionales de Washington no se deja intimidar por eso.

“Tengo bastante confianza”, aseguró Roark, que en el 2016 implantó un récord personal en la Gran Carpa de 16 victorias. “Lo que necesito hacer es usar todos mis pitcheos, mantenerlos fuera de balance y obligarlos a adivinar constantemente.

“En otras palabras, tengo que ser consistentemente agresivo en la zona de strike y tratar de no ponerme a juguetear con las esquinas del plato ni nada de eso”, analizó Roark, de 30 años de edad, cumplidos el 5 de octubre y nativo de Wilmington, Illinois. “Tengo que atacarlos”.

El juego 2 entre los Dodgers y los Nacionales estaba programado para este sábado, pero fue postergado por mal clima en Washington y se celebrará esta mañana (11:00). Los Ángeles encabezan 1-0 la serie al mejor de cinco tras su victoria por 4-3 el viernes por la noche.

Para Roark, llegar a este momento tiene un enorme significado porque quedó relegado al cuerpo de relevo en el 2015, pese a que obtuvo 15 triunfos en el 2014. “Abrir por primera vez en la postemporada es de verdad un sueño convertido en realidad”, agradeció Roark, debutante en la cumbre del diamante con los Nacionales el 7 de agosto del 2013. “Tengo que lanzar del modo como lo hice en la temporada, no cambiar nada. Trabajar frente a 42,000 espectadores es siempre bien emocionante.

Ansioso por lanzar

“Pienso que si uno no está nervioso no es humano”, calificó el pícher derecho. “Para mí, sentir nervios es algo bueno. Ya mis emociones estaban bastante altas [el día previo a su asignación]. Ya no podía esperar para enfrentarme a bateadores en vivo. Tendré una semana de descanso. Si hubiese tenido que abrir el juego 3, habría contado con nueve días entre aperturas”.

Las 16 victorias obtenidas por Roarke en el 2016 apenas fueron superadas por otros cuatro serpentineros en el Viejo Circuito, incluyendo a su propio compañero de equipo, Max Scherzer (20), pero el derecho considera que el crédito es apenas parte suyo.

“Obviamente, no hubiera ganado tantos juegos de no ser por todos los demás tipos que tenemos en el Club House”, apuntó Roarke. “Y Dusty [el mánager Baker] me dio muchas oportunidades de seguir en el juego aun cuando tuviera una cuenta alta de lanzamientos o en situaciones con hombres en circulación con un out en la pizarra. Me tuvo confianza y eso me ayudó a edificar la mía”.

La temporada que acaba de expirar también le brindó a Roark la oportunidad de trabajar en 200 o más episodios por primera vez en el beisbol de lujo, en contraste a una contienda del 2015 en la cual solamente 12 de sus 14 apariciones fueron como abridor.

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