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La selección U-18 de beisbol regresó ayer luego de fajarse en el Campeonato Panamericano realizado en Monterrey, México, torneo en el que consiguieron la clasificación al mundial de la categoría que se realizará el próximo año en Canadá. El rostro de los muchachos denotaba el entusiasmo que caracteriza a los héroes que han triunfado en la batalla y sus palabras eran como la noble melodía que suena en el campamento de los vencedores. No guindaba en sus cuellos medalla de oro ni de plata ni de bronce, pero sí la presea de la bravura y la determinación, dos características que exhibieron de principio a fin en territorio azteca.

“Queremos decirles que en busca de la clasificación lo dimos todo en cada juego y que se sientan seguros de que vamos a poner nuestro máximo empeño para brillar en el Mundial de Canadá”, dijo Carlos Rayo, seleccionado nacional, durante una conferencia en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino.

Por su parte, Nemesio Porras, presidente de la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociada (Feniba), felicitó a los muchachos por el gran trabajo realizado en un torneo competitivo y aseguró que “el beisbol nacional ha dado un salto enorme en cuanto a la calidad, y esto ha sido posible gracias al apoyo del Gobierno, de los padres de familia y de la empresa privada”.

Por otro lado, el dirigente deportivo manifestó que de los veinte muchachos que batallaron en México, solamente 10, por el tema de la edad, podrán viajar a Canadá para fajarse en el Mundial, entro ellos están Carlos Rayo, Nixon Muñoz, Noel Jarquín, Andrew Budier, Wiston Cerrato y Mike Loáisiga.

Clave de la clasificación

Uno de los más satisfechos era el mánager Róger Peralta, quien aseguró que el objetivo de clasificar se logró gracias a la preparación de los muchachos, a las semanas de entrenamiento y a la disciplina mostrada por la tropa pinolera.

“En México los chavalos hicieron algo que me sorprendió. Les manifestamos que era necesario que descansaran, que evitaran dormirse noche por estar usando los celulares. No fue preciso llevar el consejo a una exigencia, ellos mismos entregaban los teléfonos y se dormían en el tiempo establecido”, comentó Peralta, como el padre que cuenta orgulloso las buenas actitudes de su hijo.

De las tres derrotas de Nicaragua en el torneo, la que más le dolió al timonel fue la que se sufrió  ante los Estados Unidos. “Fue duro ver que llegamos al último tramo del encuentro con la victoria en las manos y que bruscamente los estadounidenses nos la arrebataron. Eso fue difícil”, reconoció Peralta, quien al igual que sus muchachos lucía entusiasmado de haber cumplido con la misión.

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