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¿A quién creerle? ¿A los Indios del Bóer, dueños de una ofensiva temible, o a los Dantos, equipo de picheo más estable? He ahí el dilema. Se trata de dos equipos bravos, consistentes y talentosos, capaces de escapar de la más fiera persecución y sobrevivir a la más complicada de las batallas, como lo demostraron a lo largo del campeonato y en la recién terminada etapa semifinal, en la que cambiaron un 2-1 adverso a un 3-2 favorable, exhibiendo su capacidad de sobrevivencia y su nivel de resistencia al fracaso.

Luego de 29 años la historia vuelve a situar en una final a dos clubes capitalinos, regalándole a la afición una atractiva reedición de aquella final de 1987, en la que “La Maquinaria Roja” se quedó con el título tras ganarle 4-2 la serie final a los Indios. Este antecedente le da a la  final de la octava edición del Campeonato Germán Pomares un sabor a revancha.

¿Quién es el mejor?

En cuanto a picheo lucen superior los Dantos, con Jorge Bucardo, Samuel Estrada y Gustavo Martínez, miembros de la rotación que hicieron buenos trabajos ante la Costa Caribe. Tras ellos deberán aparecer Jason Laguna, Henry Córdoba y Alís Sotelo, como los encargados de frenar a la artillería contraria y sostener la ventaja. Por su parte, el Bóer cuenta con un picheo solvente comandado por Róger Marín, Elvin García, Braulio Silva y Juan Serrano. El problema de los Indios, desde toda la temporada, radica en su bullpen, a veces con apariencia de ser incapaz de ahuyentar el peligro. En términos generales, el punto a favor en el tema del picheo, le pertenece a los Dantos.

En relación con la ofensiva, el asunto del favoritismo es más complicado, pues ambos conjuntos han demostrado su explosividad. Sin embargo, considero que una de las ventajas de los Indios está en que al menos los primeros siete bateadores de su alineación representan un peligro inminente. Desde Javier Robles hasta Jordan Pavón, pasando por Kenny Alegría, Edgar Montiel, Juan Carlos Urbina, Janior Montes y Wiston Dávila, el bateo de la Tribu debe ser trabajado con suma inteligencia y gran precaución.  

A diferencia de eso, los Dantos, cuya capacidad de ataque no puede ser puesta en duda, su mayor empuje radica en el accionar de sus primeros cuatro bateadores, Darrel Walters, Ofilio Castro, Ronald Garth y el veterano Juan Oviedo. Este cuarteto debe ser tratado con mucho cuidado. Dominarlos será clava para que el Bóer salga airoso.

Lo que se espera

Tratándose de dos equipos muy bien armados, lo que se espera de la batalla entre ellos es que sea disputada, que el suspenso no se quede ausente y que el dramatismo sea un invitado constante a cada juego. No está en los cálculos de nadie que alguno de los dos gane un desafío por nocaut, aunque tampoco se pensaba que eso pudiera ocurrir entre Matagalpa y el Bóer, y los Indios derrotaron por la vía rápida a los norteños en el primer encuentro de la semifinal. Ojalá no se produzcan esos marcadores abultados que atentan contra el suspenso que rodea a las batallas definitivas.

Qué emocionante sería un séptimo y decisivo juego. ¿Se imaginan ese Estadio Nacional con su capacidad rebasada por una multitud sedienta de espectáculo? Es probable. A nadie se le ocurre que esto acabe por barrida, las proyecciones presentan una serie pareja que puede irse al límite.

Al menos eso es lo que se espera.

Primer juego se pospone

LAMENTABLE• Tras el fallecimiento de la mamá del pelotero Ofilio Castro y aceptando la solicitud presentada por los Dantos, la Comisión Nicaragüense de Beisbol Superior (CNBS) decidió que el primer juego de la serie final, programado para hoy a las 6:00 p.m. en el Estadio Nacional Denis Martínez, se jugará hasta el próximo viernes a la misma hora.

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