•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Profesor y escritor

Edgard Tijerino Mantilla en “Yo Vago”, traza  su vida personal que son mil vidas vividas en las sombras y bajo el sol. Allí está el padre, el hijo y el espíritu de la bella prosa de los días y la intimidad. El cielo estaba oscuro y el aire se había detenido justo en su pubertad. De pronto, de un vientre extraño, alivio y luz se hizo el hueso, la carne, la sangre y el cerebro, y empezó a gatear a los 16 años.

EL CÓNDOR HERIDO

Allí está el esposo, los hijos, el “cóndor herido”, la pobreza y su alegría. Allí está el periodista y el escritor: ahora mismo, el escritor Edgar le acaba de dar un puñetazo al periodista Tijerino, con este libro. Periodista y escritor se fusionan o se comen mutuamente, en feroz lucha, como el cuento de los leones en medio del camino que después de atacarse uno al otro, solo quedaron las puntas de las colas de ambos.

Atrás quedaron otros como el pimponista, el futbolista, el ingeniero, el dibujante, el estudiante, el vendedor de clavos y solo va quedando el lector, el amante de los libros y revistas, es decir, el Tijerino escritor. Allí también el padre que aprende a ser padre con sus hijos, el hermano que apenas tuvo, teniendo muchos, fueron sus amigos, los compañeros de trabajo.

CLAVE, LA DISCIPLINA

También es un libro de lecciones: la lucha desde abajo es más fácil con los libros; Tijerino nos prueba que la mejor universidad siguen siendo los libros; la superación humana requiere de voluntad y de quitarse los relojes en el estudio y el trabajo; la investigación es la única que nos acerca a la ciencia y el conocimiento; la amistad es el tesoro que cuidamos para vivir con tranquilidad; el lenguaje es fruto de nuestra imaginación, sobre todo, del trabajo personal, disciplinado y sin tiempo.

“Yo Vago”, es buen título, pero quiero, por travesura, anteponerle un Yo, Fármaco. Este libro es, sin duda, una especie de Tijericilina contra la pereza y la mediocridad del ser. Muchos de los males que atraviesan a la humanidad, como siete pecados capitales, pudieran contrarrestarse con el fármaco del libro que aún no registran las patentes farmacéuticas del país, porque apenas se conocen, su envase color negro, sus prevenciones y efectos sobre el organismo.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus