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El Estadio Nacional fue tomado por las barras de los Indios del Bóer y de los Dantos anoche, pero la segunda llevó la voz de mando en la fiesta capitalina, que durante los próximos días hará vibrar de emoción a los seguidores de los dos clubes de Managua. 

Managua está de fiesta y no precisamente por las fiestas patronales, sino por la algarabía que provoca el beisbol en la disputa del banderín del VIII Campeonato Nacional del Beisbol Superior Germán Pomares Ordóñez 2016. 

Camiseta, gorras y cintillos alusivos al Bóer fueron notorios en la barra de La Tribu, en las afueras y dentro del coloso nacional, pero el color rojo también tomó notoriedad con los seguidores de los Dantos, que ganaron el primer partido 7-2 al Bóer. 

En las afueras del Estadio Nacional el parqueo quedó pequeño, mientras en el interior del parque de pelota, la barra de los Dantos se robó el show y vitoreaba: “Los Dantos son los Dantos” por cada carrera anotada frente al Bóer, mientras los seguidores de los Indios tenían pocas emociones desde sus butacas.

La barra de los Dantos se puso camisetas en las que se podía apreciar: “Barra roja” y mantuvo la iniciativa con música, bailes, gritos en señal de triunfo de su novena. Previo al inicio del juego hubo un minuto de silencio por el fallecimiento, días atrás, de Marina Lechado, mamá de Ofilio Castro, pelotero de la novena representativa del Ejército de Nicaragua.

Al ritmo de Taylor 

En el dougot de tercera base, donde quedó ubicado el conjunto de los Dantos, el cargabate de la escuadra castrense, Keith Taylor, bailó a más no poder con las chicas espectaculares del grupo musical que amenizó la fiesta deportiva capitalina y los fieles dantista con sus cintillos, en los que se reflejaba el nombre de su club, metiendo bulla en el desafío.

Los vendedores de comidas tuvieron que llegar más temprano de lo acostumbrado para agarrar los lugares y tener listos sus productos, que volaron como pan caliente en las graderías. El vigorón escaseó, las gaseosas se vendieron sin cesar y la infaltable cervecita calentó los motores de los fanáticos.

Las vuvuzelas también no dejaron de sonar con la mascota de los Dantos. Antes de iniciar el desafío, la directiva dantista llevó a un danto en vida, el cual desfiló en un camión sobre el terreno de juego frente a las dos barras.

Y aún hay más para hoy y mañana domingo, cuando se realicen el segundo y tercero partido de la Final del Pomares.

12 mil personas al menos presenciaron el primer juego de la final, anoche, entre el Bóer y los Dantos en el Estadio Nacional.

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