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El quejido de un Indio se escuchó en el Estadio Nacional Denis Martínez. Perdió el Bóer nuevamente y los aficionados dantistas lo celebraron a lo grande. Los rostros de decepción en la barra roja desaparecieron con el batazo matador de Ronald Rivera. La tribu volvió a llorar.

Bullicio total. ¡Qué pasión y emoción le han puesto los aficicionados de la maquinaria roja a la final! Su apoyo no tiene limites, gritan sin césar, sus gargantas parece bocinas  que nunca dejarán de sonar, aunque terminen afónicos el juego.

El indio llora. La alegría del personaje representativo del Bóer, duró 8 episodios. Prácticamente el Indio pasó danzando todo el encuentro, celebrando lo que parecía una victoria segura. Finalmente tuvo que irse a su casa con el rostro apagado y decepcionado, tras ver como su equipo perdía. 

Bellezas. El derroche de sensualidad lo pusieron las espectaculares bailarinas, que al  ritmo de los tambores le dieron brillo y colorido al segundo partido de la final del Campeonato “Gemán Pomares“.

Tristeza.  Aunque en la tarde, la barra India le apagó las voces a los aficionados de los Dantos, el final de  su noche fue triste. Los Dantistas rieron de último, los boeristas salieron del estadio con la cabeza agachado y una amargura terrible.

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