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Para un púgil que no gana desde el 2014 y que en dos de sus últimos tres combates fue noqueado salvajemente, sufrir un revés por la vía de la decisión le debe saber a gloria, aún más cuando su oponente era ampliamente favorito. Eso fue lo que sucedió el sábado por la noche en el Puerto Salvador Allende, donde el mexicano Noé Medina aguantó de pie los ocho asaltos ante el nicaragüense Carlos “Chocorroncito” Buitrago, que al final se impuso por unanimidad de los jueces.

Sin hacer mucho alarde, Buitrago tejió una clara victoria que se reflejó en las tarjetas (dos idénticas de 80-72 y otra 79-73), pero careció de la brillantes que se esperaba ante un contrincante privado de ideas, con apenas la capacidad de aguantar castigo. Temprano en el primer asalto, Medina demostró que estaba preparado para recibir y soportar maltrato, cuando Buitrago le conectó un potente izquierdazo al rostro que lo hizo tambalearse, pero se acomodó para salir de apuros. En ese mismo round, Carlos lo impactó con una combinación de derecha al rostro y gancho al hígado que hicieron retroceder al azteca.

En el segundo asalto, el “Chocorroncito” identificó que el mexicano exponía la zona hepática y lo comenzó a minar. Los golpes de Buitrago entraban francos en la humanidad de Noé, pero evidentemente sin la potencia necesaria para doblegarlo. Las escasas propuestas de reacción del azteca fueron inefectivas, sus golpes quedaban en la guardia del pinolero sin que lo hicieran retroceder un centímetro.

PURO AGUANTE

En la tercera vuelta Buitrago salió como un toro sobre su rival y lo castigó con una ráfaga de izquierda y derecha al rostro, combinaciones de hasta cinco golpes que rompieron la guardia de Medina, que se vio obligado a refugiarse en las cuerdas hasta que se le acabó el tanque de oxígeno al “Chocorroncito”. Salir librado de ese round fue una gesta para el mexicano, que administró su capacidad de resistencia de gran forma para evitar lo trágico, un nocaut similar al que le propinó el también nicaragüense Félix Alvarado en febrero de este año.

A diferencia de aquella ocasión, en la que sucumbió en el cuarto asalto contra el “Gemelo”, Medina superó la cuarta vuelta contra Buitrago. El quinto y sexto episodio del combate fueron los más atractivos, al trenzarse en ambos rounds en intercambios de metrallas que pusieron de pie al público que asistió al Allende. Obviamente el “Chocorroncito” salió mejor librado, al impactar la mayor cantidad de golpes ejecutados, pero fue en esos tramos en los que Noé le conectó los mejores golpes, uno de los cuales fue un cruzado de izquierda que explotó en el rostro de Carlos.

Después de un séptimo round apagado, Buitrago salió en el octavo decidido a encontrar el golpe contundente que se le negó en los asaltos previos. Se lanzó el “Chocorroncito” sobre Medina conectándolo al rostro y al cuerpo insistentemente, yendo hacia delante sin dejarle vía de escape, pero el azteca se mantuvo firme soportando el castigo y frustró el intento de rebelión del pinolero, que aún consciente de que tenía ganada la reyerta, no tuvo su mejor presentación y deja un amplio espacio para el debate sobre su nivel boxístico de cara a desafíos internacionales, que según sus propias palabras es lo que sigue.

“Esta es mi mejor preparación en mucho tiempo, entrené mejor que las veces que fui a pelear por título”, había señalado Buitrago en la previa del combate ante Medina, lo cual desentona con el resultado del combate, que sin desvirtuar el aguante del azteca, expone la falta de contundencia del “Chocorroncito” y lo pone en un plano nebuloso si considera buscar un pleito contra el japonés Tatsuya Fukuhara, ranqueado número 3 de la clasificación de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), en el que él ocupa el puesto 4.

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